A raíz del estudio sobre el estado de la blogosfera presentado por Bitácoras.com y el sorprendente dato de que solo el 20% de los bloguers eran del sexo femenino, Manuel Almeida se ha preguntado, como muchos otros desde que se supo ese dato, donde se habían metido todas esas mujeres que copaban de bitácoras este mini universo virtual de diarios personales y blogs corporativos.

El dato que se da en Bitácoras.com sobre la cantidad de mujeres que tienen blog hoy en día está bastante alejado de la realidad, no por culpa de ellos, si no por el simple hecho de que es más sencillo que un hombre se apunte a un agregador, que el que lo haga una mujer.

Si tomamos como dato solo los blogs que Bitácoras.com tiene indexados en su red, el dato forzosamente debe hacer desaparecer a las féminas de la blogosfera, no porque ese dato sea real, si no porque simplemente es parcial. No es culpa de ellos el que esto sea así y no pueden hacer nada para impedirlo. Un estudio se debe realizar de forma fiable y eso solo se consigue con datos propios, en este caso los datos de los que disponen estos buenos amigos de Bitácoras.com.

Lo mismo pasa con aquello de que el 52% de los blogs hispanos tenían como administradores a bloguers Españoles. Ese dato, sorprendente tanto o más que el de las mujeres y sobre el que ya hice mención en el análisis del propio del estudió aquí mismo, otorgaba a España una posición predominante sobre multitud de países como México que con sus 104 millones de habitantes conseguía un escaso 8’8% de blogs indexados.

Según los datos de bitácoras.com, entre los datos poblacionales y los blogs indexados los resultados quedarían así:

  • México. 104 millones de habitantes, 8’8% de Blogs en la blogosfera.
  • Colombia. 42 millones de habitantes, 3’9% de blogs de la blogosfera.
  • España. 41 millones de habitantes, 52% de blogs de la blogosfera.
  • Argentina. 36 millones de habitantes, 10’9% de blogs de la blogosfera.
  • Perú. 27 millones de habitantes, 4’7% de blogs de la blogosfera.

Viendo estos cinco países y haciendo una comparativa a ojo de buen cubero, podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que hay algún dato que no está como debiera.

Que los Españoles seamos más de la mitad de los blogs, siendo como somos los terceros en población, no es algo que sea muy creíble a no ser, que como ya he dicho antes, los datos procedan solo de Bitácoras.com, con lo que sería tan sencillo de explicar como decir que siendo este agregador de origen Español, lo normal es que la mayoría de blogs allí indexados sean de este país, lo que explicaría la diferencia tan notable entre el índice poblacional y la realidad de los blogs indexados.

Lo mismo ocurre con el dato de las mujeres.

Los hombres son más propensos a inscribir sus blogs en todo agregador que se le aparezca anunciado en cualquier blog, lo que los lleva a tener una presencia estadística mayor que los de las mujeres, que son más reservadas y hacen del blog más un diario personal, que un tablón desde el que exhibirse públicamente.

Además tenemos que tener en cuenta también la cantidad de blogs que se suelen abrir los hombres, más propensos a tener más de uno, que las mujeres, que suelen tener uno sobre el que vuelcan todo lo que desean compartir.

Si al dato de los blogs indexados, le restamos la cantidad de blogs que están escritos por una misma persona y los contabilizamos todos como uno, yo creo que el resultado del 20% de bloguers mujeres variaría irremediablemente hacia uno totalmente distinto más cercano al del 60% que cualquier otro. Eso si, sin hacer estudio ninguno por mi parte y hablando solo por mi experiencia personal a la hora de navegar por la blogosfera.

Los chicos de Bitácoras.com han realizado un esfuerzo encomiable, a la hora de presentar un estudio que nos trae de verdad datos sobre la blogosfera hispana, que otros como el conocido Technoratti no nos podían ofrecer por estar más dirigidos hacia la lengua Inglesa y en concreto hacia EEUU.

Este estudio es un buen punto de partida para conocer mejor a la blogosfera Hispana, pero no puede ser tomado al pie de la letra en estos dos sentidos porque sencillamente el propio sentido común nos dice que son irreales y totalmente parciales en sus resultados.

Con el paso del tiempo y el número de estudios los datos serán más fiables. El ejemplo poblacional se solucionará con el salto definitivo de este agregador al otro lado del charco. El dato de las mujeres solo podrá ser dado como riguroso cuando plataformas como Blogger y Live Spaces hagan un censo de sus blogs y los difundan en un estudio propio. Hasta entonces, cualquier dato que intente poner una cifra a la cantidad de mujeres y hombres que pueblan la blogosfera no podrá ser tenido en cuanta como una verdad incontestable, si no com un mero dato que se limitará al ámbito en el que el proveedor de dicho estudio tenga influencia.

Y de nuevo vuelvo a reiterar que este artículo no es una crítica al esfuerzo que desde bitácoras.com se ha hecho, si no que pretende explicar de la manera más sencilla que servidor puede, que a veces los números también se equivocan.

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La placeta del Cid

Sentado en su silla, mientras se preparaba para escribir en su ordenador, le vinieron a la memoria aquellos largos años de niñez en la plaza del Cid Campeador de Algemesí, ciudad que lo adoptó como hijo y en la que siempre ha permanecido.

Los recuerdos de aquella plaza le hacen estremecer el corazón. Allí disfrutó de tantas y tantas experiencias que lo adiestrarían para su futura vida, recibió tantos golpes que le servirían para endurecer su corazón. Lo pasó tan bien allí, que siempre que se pregunta a sí mismo por la mejor época de su vida su pensamiento viaja al instante a aquella época y la revive de nuevo, deleitándose con los recuerdos y la sabiduría que le da el tiempo pasado.

Hoy esa plaza ya no tiene nada que ver con la que recordaba. La primera, la que sus recuerdos dan como la buena, estaba dividida en dos secciones, una grande en forma de triángulo, cuyos ángulos estaban redondeados por unas amplias semicircunferencias, que hacían difuminarse la primera figura, y otra circular muy pequeña, que era la que los falleros utilizaban como base para la plantá de su Falla.

También se podría decir que esa pequeña circunferencia tendría, el dudoso honor, de ser la primera rotonda de su pueblo. Aunque ya hace muchos años de aquello, y en aquel entonces sus viajes por las calles que rodeaban a su plaza eran pocos, lo cierto es que a su memoria no llega ningún recuerdo sobre algo parecido en los alrededores.

Tampoco acude en su ayuda el recuerdo cuando piensa en todos aquellos viajes, con el coche de su madre, a las playas de Cullera. Tampoco ahí acude a su memoria nada parecido a aquella pequeña rotonda. Es más, en aquel entonces aquello no tenía ni nombre. Simplemente era un trozo de acera sobre el que jugar, que se hacía servir por los gallitos de la cuadrilla como prueba. Una prueba, con la que demostrar una sutíl hombría, mientras se aventuraban a cruzar los tres o cuatro metros de calzada que la separaban de la plaza.

No era tanto el hecho cruzar la calle para demostrar dicha hombría, como el de desafiar a los adultos, que desde los balcones y los asientos de la plaza vigilaban a toda la chiquillería, y con sus reprimendas y amenazas de chivarse a nuestros padres, conseguían que la mayoría ni siquiera intentara aquella tropelía.

Por aquello ya eran respetados aquellos chicos. Solo por aquello, decimos ahora unos años después. En aquel entonces, ese derroche de valor era suficiente para darles el mando de la cuadrilla, para que se convirtieran en jóvenes caudillos de una jauría de niños. Una jauría cuyos límites territoriales estaban debidamente delimitados por otros caudillos de edad más avanzada. Unas fronteras que se limitaban a la plaza y un par de calles poco transitadas.

Aquella plaza, delimitada por tres grandes árboles, sobre uno de los cuales colgaba un botijo del que todos los niños y abuelos bebíamos. Aquel del que estaba encargada la señora Rosita, el que nos revivía con su líquido elemento. Allí se centraba toda la actividad de nuestro pequeño protagonista.

Bueno alrededor de este botijo y de la Bodega de Paco, actualmente abierta aún, y a la que siempre le estaré agradecido por haber sido un lugar de avituallamiento de decenas de niños, cuando el botijo, por a o por b, no pudo ser rellenado a tiempo.

Aquella bodega tenía una ventana al exterior por la que los niños, a la carrera desde la plaza y casi ya sin aliento, pedíamos de viva voz y esperando una respuesta siempre afirmativa e inmediata, un vaso de agua con el que saciar la sed. Durante todos los años que viví allí, y fueron muchos, nunca escuché de la boca del dueño una mala palabra, una queja, o una llamada de atención que nos hiciera pensar que no volviéramos.

Es extraño, pero ahora que recuerdo esto, debo reconocer que ni siquiera se si el nombre de este buen hombre fue alguna vez el de Paco, ni siquiera recuerdo su cara, tampoco si estaba casado. No recuerdo tampoco que ninguno de nosotros fuera su hijo, y menos aún si el dueño de ahora sigue siendo el mismo de aquel entonces.

De pronto recordó que quería escribir algo en su libro, ¿Qué era? Ah! sí, la plaza del Cid Campeador, de ella quería hablar…Y dispuso las manos sobre el teclado, comenzando a pulsar las teclas al ritmo que le marcaron los pensamientos.

Comenzar con el relato de la vida de una persona parece algo bastante sencillo, hasta que llega el momento de decidir desde cuando comenzar. En ese momento, lo que parecía seguro se torna confuso y hasta incluso irrelevante.

¿Comenzar desde el principio, desde el nacimiento?¿Avanzar unos años y hacer cuenta real desde cuando uno de por si es capaz de recordar?¿Vagar entre recuerdos tal vez confusos, con el peligro de crear relatos que se alejen de la realidad de lo vivido? ¿Le tendrá igual al lector que lo narrado no sea exactamente lo que pasó, si no la visión parcial de su protagonista?

Son estas preguntas las que me atosigan en estos momentos y que me hacen imposible si quiera comenzar mi relato. Ya lo se, solo hay que elegir un comienzo y desde ahí tirar del hilo, pero es difícil. Así pues comencemos el relato de esa vida por donde se dice que comienzan todos, por el principio.

Él nació hace ya treinta y tres años, en Valencia, su ciudad preferida, su casa, la ciudad a la que solo ha vuelto en algunas ocasiones. Sus padres siempre fueron trabajadores, muy trabajadores. Se podría decir que lo fueron tanto como los que los rodeaban. Lucharon a lo largo de su vida, y siguen luchando para mantener a su familia. Es increíble la capacidad de esfuerzo que pueden llegar a adquirir las personas a lo largo de los años. Es admirable el aguante que puede llegar a tener una persona para tragarse sapos y no hacer partícipes de sus penas a la familia, a los hijos. Esos fueron sus padres, siempre prestos para doblar el lomo, siempre atentos a cualquier reclamación de sus hijos.

Como es normal, nuestro protagonista no puede recordar nada de su vida hasta pasados los tres años. Antes de eso sus recuerdos están inducidos por las batallitas contadas por la familia. Sus recuerdos han pasado a ser solo reminiscencias de los recuerdos de otros, que vivieron su vida por él para contársela después y por tanto, la tergiversaron sin querer al transmitírsela a su protagonista.

Así pues, comenzaremos a contar la historia de alguien que conocí y descubriremos los entresijos de su vida, a base de saltos temporales, que nos llevarán de un lado a otro y que al final nos permitirán ver, en su conjunto, a la persona que finalmente será la protagonista de una vida entera, la suya.

¿Me acompañáis?

Hace unos meses, exactamente en Diciembre, recibí una invitación desde la Asociación Escritores en Red para participar en un libro de relatos solidarios cuyos beneficios irían a parar a la Fundación Vicente Ferrer.

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Unos meses después os puedo presentar ya orgulloso mi libro, ese libro que el bueno de Javier me ha mandado a casa y en el que participé con un relato que espero pueda ayudar a muchos niños a permanecer escolarizados.

Cien relatos cortos son los que componen este libro lleno de buenas intenciones, esperanzas y sobre todo, lleno del altruismo más puro con que uno puede toparse a lo largo de toda su vida.

Ya estamos en la tercera edición y creo que ya pronto comenzará la cuarta, y lo bonito de todo esto es que todos los autores hemos renunciado a los derechos de los relatos presentados para el libro, e incluso hemos pagado para tener el nuestro. Todos, absolutamente todos los derechos y beneficios de este libro serán donados a la Fundación Vicente Ferrer, aunque nadie mejor que el propio Javier Ribas para que nos explique cómo, cuando, donde y porqué se decidió a realizar semejante obra de buena voluntad.

Para poder haceros con vuestro ejemplar, solo tenéis que ir a la web de Visión Libros y comprar el libro por 12 Euros más gastos de envío, lo que en la península vienen a ser unos 15€.

Me parece que es barato y además es algo que nos costará muy poco comparado con el bien que proporcionalmente conseguiremos. Sin duda yo no lo dude un segundo…¿Cuantos los estás dudando tú?

Actualización.

He abierto una pestaña en la parte superior del blog en la que he colocado el listado con los blogs de todos los autores del libro. Sirva desde aquí este pequeño homenage como agradecimiento al esfuerzo y la buena intención que los ha movido a escribir sus relatos.

Un dato demoledor si, pero tan real como la vida misma. Gracias a Nacho he descubierto este dato que nos ofrecen en el ForumLibertas.com y que además nos ofrece datos escalofriantes sobre la realidad en la que Internet se mueve actualmente.

1885 Falta de recursos para la protección de los menores.

Se pide que se aumenten los recursos públicos y privados para proteger a los menores de contenidos inadecuados y de la lacra de la pornografía infantil.

Este echo viene muy bien para recordarnos el caso Marcelino y Live Spaces. Un plataforma de blogs que ha dado el paso hacia las Redes Sociales, pero que ha descuidado la seguridad de su red en favor del lucro que generan. Como bien dice Marcelino, “si se gasta dinero en seguridad, el negocio deja de ser rentable”, y ahí está el germen que hace que la pedofilia campe a sus anchas en la red.

Cien mil webs con pornografía infantil en todo el mundo.

Eso significa que hay un número inconmensurable de niños que están, han sido y van a ser, vejados por animales disfrazados de seres humanos. También son exactamente el doble de webs de este tipo que hace diez años, lo que ha provocado que el número de fotografías de este tipo en la red se haya multiplicado por 1500.

Solo dos de cada diez ordenadores en casa tienen un sistema de control de acceso para menores de edad.

Si bien es cierto que no se puede echar la culpa de este desmadre a los usuarios por que no tengan este tipo de dispositivos de seguridad, no podemos olvidar que los responsables de lo que nuestros hijos hagan con el ordenador somos nosotros.

Así mismo, y como dije el otro día,  los principales responsables de que esas fotografías estén en la red no somos los usuarios, si no las autoridades y las empresas que dilatan en el tiempo cualquier decisión referente a una de estas denuncias y sin embargo se abocan prestos y dispuestos a cerrar blogs por una simple opinión o denuncia. Y aquí volvemos a recordar a Marcelino y la censura que ha padecido directamente de manos de la plataforma de Microsoft Windows Live Spaces.

pederastia-pornografia-infantil-foto-efe-2008040617325612hg2 Se necesita de la colaboración ciudadana.

Evidentemente se trata de hacer entender al usuario de Internet, que la primera barrera de protección contra la pornografía infantil son los propios padres y después los usuarios, que mientras navegan por la red pueden caer accidentalmente en sitios de este calibre y que con su denuncia facilitan el trabajo a las autoridades.

Aquí se obvia la responsabilidad de las empresas en la detección de este tipo de contenidos, más que nada porque son ellas las que poseen este tipo de archivos en sus servidores. Ellos ganan dinero vendiendo nuestros datos de usuario, los correos y todo aquello que nos pidan para registrarnos en su red. A cambio no nos dan nada, es más nos venden como mercancía y les importa un pimiento que en sus servidores hayan redes de pederastas.

Internet no es una consola.

Según el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, un 28% de los niños son consumidores de porno, lo que provoca que cada vez sean más los menores adictos al sexo. Como principal problema de este dato, tenemos que con una adicción al sexo tan temprana “se pueden causar desequilibrios en su desarrollo sexual”

Internet no es una consola, es verdad, pero de nuevo volvemos a criticar solo la acción de los padres y nos olvidamos de las empresas como Facebook.

Al igual que Live Spaces con Marcelino, Facebook solo tardó 24h en cerrar un perfil que comenzaba a promover una campaña virtual masiva por internet para dar a conocer el problema de la pornografía infantil en las redes sociales.

Este dato, el de las 24h, contrasta mucho con el que Marcelino nos ofrece a través de su twitter y su En Busca del Fuego, en el que se relata que los perfiles denunciados unos días antes del cierre de su blog ante la policía y la plataforma que los contenía (Microsoft), siguen a día de hoy abiertos y mantienen esa tarea suya de acoso y derribo hacia niños y niñas que quedan con ellos en parques para hacer realidad sus monstruosas fantasías mientras los pobres niños se creen un poco más mayores de lo que son.

Y eso en el caso de que sean lo suficientemente mayores para ir al lugar de encuentro por su propio pie, puesto que no solo son niños de diez a quince años, si no que a estos se les deben sumar multitud bebes y de niños que rebajan y mucho la edad de los diez años.

Por ello creo que hay que dejar una cosa clara.

Es verdad que los padres tienen una responsabilidad para con lo que hacen sus hijos en Internet, pero no lo es menos que las autoridades y las plataformas de Redes Sociales tienen que poner un poco más de su parte en la prevención de dichos delitos y en la denuncia de los ya existentes.

No es suficiente con pedir que los padres se gasten dinero para proteger a sus hijos, las empresas también deben hacerlo. Cualquier decisión que implique hacer responsable máximo al usuario no contará con mi apoyo, ya que el usuario no tiene porqué cargar con el costo de la seguridad de empresas que sí ganan dinero con su disfrute de la red.