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Cuantos de vosotros seguís por aquí?
Escrito el 12 may 2017 | Autor: AntonioEZafra
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Sería fantástico descubrir que alguno de vosotros sigue por aquí. Sería un aliciente fantástico para volver por aquí a escribir. Sería como llegar a la orilla del mar y dejarse acariciar por primera vez por una ola... |
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Volver a escribir en el blog es todo un reto. Uno se siente como quien decide ponerse a vocear en medio de una plaza. Inseguro de lo que quiere decir y expuesto a que quienes lo adviertan lo miren 'raro'. A decir verdad, escribir aquí siempre fue como predicar en el desierto y por tanto nada nuevo bajo el sol habría que declarar. Pero no es así. Desde hace meses busco volver. Redescubrir aquel placer que sentía cuando golpeaba suavemente las teclas y veía plasmarse mis ideas en la pantalla del ordenador. He decidido, no después de muchas dudas y peros autoimpuestos, que aquello que tantas veces quise sólo podría hacerse realidad escribiendo el primer post. Y aquí está.
Dicho esto, vamos al grano. Desde hace meses, mi interacción a través de las redes sociales ha ido en aumento, debido a que he podido descubrir algunos foros, que han echo que volviera a prender en mi aquel rescoldo trollero que siempre habitó en mi interior. Y he descubierto, aunque dicho adjetivo esté equivocado, que la gente sigue formando su opinión en torno a modas a golpe de slogan, frases descontextualizadas y titulares engañosos. Ingenuo me llamarán algunos y seguramente lo sea. Pero uno nunca deja de sorprenderse cuando confirma. que aunque la mayoría de la gente declara que sabe muy bien donde informarse, lo cierto es que sigue cayendo en las trampas que desde siempre los medios han utilizado para tergiversar, omitir y desviar el foco informativo.
Cuando uno decide formarse una opinión debe, ante todo, desproveerse de la que en esos momentos tiene. No vale ser de de un partido político y ponerse a buscar argumentos que avalen la opinión prediseñada que ya poseía anteriormente. Hay que borrar todo cuanto incline la balanza y hacer un estudio exacto del momento político. Decantarse por lo que más conviene a su entender a la ciudadanía en su conjunto y dedicarse a exprimir su idea sin evitar el momentáneo examen inquisitorial que uno mismo, a modo de prueba de fuego, ha de someter a su recién estrenada opinión. Esta forma de actuar es casi imposible que cuaje en la ciudadanía. Para ello se necesitaría interés por la política. Ganas de leer periódicos. Pero siendo como es que leer es un ejercicio que a muchos de mis conciudadanos les resulta aburrido, dicho propósito resulta improbable. Y así tenemos lo que tenemos. Incluso el famoso debate de ayer de Pablo y Albert le resultó a uno chapado a la antigua. Para mi ganó Albert. Para otros Pablo. Y así mantenemos el círculo vicioso del eslogan, la figuración poética del candidato y la ruleta que da paso a unos y otros en función de la fortaleza de la impresión que sobre nuestra memoria consiga la frase prediseñada de uno u otro. Ya ven. Ni siquiera leyendo es capaz uno de evitar caer en las modas. Imagínense todos aquellos que dicen que pasan de la política, que declaran que les aburren los informativos y que después van a votar sin siquiera interesarse por lo que una alcaldable, hoy alcaldesa, diga o deje de decir sobre su pueblo. Y después imaginen la cara de quien aquí escribe cuando uno de esos, en ese caso su amigo, le confiesa, cinco meses después de las elecciones, que no sabía que la alcaldesa, ocho años casi lideresa de la oposición, tenía una voz nasal pronunciada. Lamentable. Pd: quiero aclarar que a mi cómo hable o deje de hablar mi alcaldesa me es indiferente. Tan solo quiero resaltar que al menos un votante suyo ni siquiera la hablía escuchado hablar en ocho años para decidirse por ella. No dudo de que Vicent, el otro alcaldable, estará en una situación similar y su ejemplo lo pongo como apoyo a mi idea de que la gente vota por modas. Sencillamente eso. |
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Líbreme Dios de aparecer aquí como alguien dispuesto a defender a los Pujol, pero es que uno no puede más que poner negro sobre blanco lo que a su parecer es una distorsión caciquista de la realidad. Una distorsión de la que suelen aprovecharse en su mayor parte los medios de comunicación sensacionalistas como el 20 minutos, capaces de publicar en grandes letras que "Oleguer Pujol golpea a una reportera al salir de casa", como si el mismísimo hijo independentista del hasta hace poco sacro santo movimiento Catalanista se hubiese bajado del coche, encarado con la reportera, y metido dos 'yoyas' en toda la boca. Lo adjuntan con un vídeo que en teoría demuestra la mala saña del 'hijísimo', y en el que tan solo se oye un 'clok' bajo, casi inaudible, que tienen que repetir en varias ocasiones para que sea apreciable al oído.
Y uno mirando las imágenes, viendo cómo el hijo de Pujol intenta hacer la maniobra para salir del garaje de su casa marcha atrás, y cómo la reportera se aposta en su ventanilla, cámara al hombro, sin siquiera entender que el coche está en movimiento, su conductor pendiente de los laterales, el culo y el morro de su vehículo, tiene la sensación de que puede que la reportera buscara unas imágenes sí, pero también pareciere que buscase el golpe para tener una noticia también sensacionalista y además seguramente aprovechable por el corporativismo vomitivo del que hace gala el periodismo de hoy en día. Yo, personalemente, creo que en estas ocasiones habría que denunciar al denunciante y además a los palmeros que tras él se apostan reclamando no se sabe muy bien qué. ¿Quieren una causa por la que la política en este país se encuentra tan emponzoñada? Pues tienen en este tipo de periodismo a una de ellas. Por supuesto que también están la corrupción y la mentira, pero si se adereza con periodismo basura el resultado que sale es lo que hoy en día nos tragamos en este puto país de mierda. |
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Hay días en los que uno no sabe si echarse a llorar o a reír. Días, en los que uno hubiese querido ser el espejo en el que miles de picapleitos se miran por la mañana, para alcanzar a contemplar la cara de paletos que se les quedaba cuando se desayunan con que Marruecos ha confirmado aquello del petróleo Canario...pero en sus aguas jurisdiccionales. ¿Que a cuanto queda eso de Canarias? Unos 200km. Es más, los Marroquíes ya tienen incluso un pozo petrolífero llamado, agárrense los machos, Sidi Ifni Musa-1. Lo del '1' ya saben, se debe a que seguramente en un futuro cercano esperan tener un '2', '3', '4'...etc. etc. etc.
En días como el de hoy, un servidor aplaude. Celebra que ya que los Canarios, o al menos sus representantes y todas esas asociaciones civiles que aparentemente cuentan con tanto apoyo ciudadano, han decidido renunciar a los beneficios que podría reportar el petróleo, al menos se lo lleve crudo (nunca mejor dicho) el vecino toca-pelotas de siempre. Ese que desde hace cuarenta años nos putea por activa y por pasiva. Y lo que es mejor señores, tanta mierda con que no queremos el petróleo, y ahora se lo van a tener que comer con patatas sin que deje un solo puesto de trabajo en las islas. Curioso que esas islas, que con tanto fervor han luchado contra la extracción del petróleo, tengan un trenta y tantos por ciento de paro... Por impuestos también salen perdiendo. Es curioso, y permítanme repetir el adjetivo, que una Autonomía como la Canaria, dependiente del estado en casi todo, no haya querido ayudar a su mantenimiento presupuestario con la extracción del petróleo. Así las cosas, a Canarias siempre le quedará el turismo. Vivir de ser camareros, cocineros y gobernantas de Hotel, conductores de autobús, repartidores y demás oficios (yo soy camionero oigan y hablo con sapiencia de esto), que ni necesitan formación ni levantan el I-D de una región. Empleos basura los llaman. Casi que me alegro oigan. ¿No quieren petróleo? Pues nada hombre, no lo tengamos. Que lo explote el chico de al lado que otra cosa no se si será, pero toca-pelotas lo es un rato. Y ahora, cuando levanten las vista y sobre el horizonte vean difuminada la silueta de la torre del pozo petrolífero Sidi Ifni Musa-1 con una bandera marroquí ondeando al viento, dense la vuelta hacia los populistas de sus políticos y denles las gracias. Son unos verdaderos campeones. Felicidades. |
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Hoy me desayuno con un nuevo término peyorativo, "social-liberalismo", destinado a quienes no comulgan con la visión que tienen algunos en el seno socialista, ya no del modelo territorial en que vivimos, cosa que comparto, sino del propio modelo de estado, y más aún, de la propia definición de socialismo. Sorprendentemente, más allá de indignarme he de reconocer que coincido en la mayoría de las cuestiones que esta mujer plantea. Aunque no en el cómo las resuelve claro.
Ella exige una república. Yo lo secundo. Así es, yo siempre fui más Juancarlista que monárquico. Pero si bien ella va en el camino de una república fereral, yo en cambio abogo más por una república a la francesa, centralizada, que otorgue al gobierno votado por todos los Españoles de todo el poder constitucional para exigir que todos y cada uno de los ciudadanos sea igual sin posibilidad de discriminación en cualquier rincón de España.
Es una diferencia ésta sustancial que ella no aborda. Pide poder votar una república ignorando que tal vez ahora quienes votaran no sólo quisieran hacerlo sobre el techo del poder, la forma de estado, sino también sobre los escalones intermedios, las autonomías. No es lo mismo una república a la Americana que una a la Francesa. Y sobre eso, y los sobre-costes que el autonomismo tiene sobre los bolsillos de los ciudadanos, también habría que decir algo. Pero claro, hay políticos que hacen de la nomenglatura misma un discurso, olvidando que el nombre no es la solución, y sí su forma. Y ataca así el periodo constituyente de nuestro país, olvidando que si bien es cierto que ninguna Constitución debe ser inamovible, también lo debe ser que su modificación eswté garantizada por un amplio consenso. Hoy Ana Barba se luce en el diario Público. Y lo hace repartiendo a diestro y siniestro, como si fuese una infiltrada de Podemos en el partido Socialista, arremetiendo contra lo que sus propios compañeros deciden ser en votación democrática y acuñando nuevas etiquetas que acompañen al tan mentado neo-liberalismo tradicional de la derecha. Yo soy partidario de un cambio. Pero se que vivo en una democracia y por eso acepto lo que los demás han decidido votar. Me hace eso menos demócrata que a los demás. Yo creo que no, entre otras cosas porque estando en desacuerdo con la forma de estado, no gasto mis energías enervando a mis conciudadanos para que sientan asco del país en el que viven. Se lo deberían mirar en el partido socialista. Una cosa es estar en desacuerdo con la políticas de un gobierno democrático, y otra cargar contra el pasado inmediato de toda una nación en un intento de destruir cualquier legitimación democrática que pudieran tener las últimas elecciones legislativas. |
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París y Berlín, o lo que es lo mismo, Francia y Alemania, han dado un paso más en la inevitable cohesión Europea al anunciar, que de hoy en adelante, sus embajadas podrán representarse mutuamente en algunas cuestiones de carácter internacional cuyo interés mutuo quede acreditado. Eso, que pudiera parecer nimio, es a mi entender un paso de gigante de integración política que va más allá de lo que pudiera representar una unión bancaria europea al uso, como la que desde hace unos años se demanda desde los sectores más críticos a los recortes de gobiernos y administraciones, ya que si bien ésta última trataría tan solo problemas económicos, la decisión de los gobiernos Francés y Alemán camina en la verdadera dirección de una unión política europea real y efectiva.
Una unión política europea atajaría eficazmente problemas como el Catalán, cuya ciudadanía, puesta ante la disyuntiva de ser europea o catalana, debería repensarse aquello de ser diferente para todo y quedar fuera de una Unión Eropea, dentro de cuyas fronteras serían absurdos los nacionalismos ya que serían cosa de pasado, o admitir que el tiempo de la diferenciación absurda e inventada ha terminado.
Por mi, yo preferiría que persistieran en su obcecación. Nunca me gustaron los que sólo buscaron diferencias para permitirse poder mirarte por encima del hombro. Y en eso, los Catalanes, son los maestros del mundo mundial.
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Lo que le ha pasado a Podemos en Llaurí con su representante es normal. Nadie debiera aceptar apoyar a otro por un discurso bonito predicado en el momento preciso. Y menos aceptar que cualquiera que se presente como candidato a representante es válido sin siquiera conocerlo. Es verdad que el oscurantismo que caracteriza a los partidos tradicionales puede y debe provocar rechazo en quienes creemos en una democracia directa, pero también lo es que ese mismo encorsetamiento al que se someten ellos mismos puede protegerlos de espectáculos ridículos como el que la formación de Pablo Iglesias ha protagonizado en Llaurí.
Tiene razón el equipo actual de Podemos cuando se niega a que en la ejecutiva aparezcan miembros designados por sorteo. La misma elección de los simpatizantes de Llaurí anula una de las pretensiones estrella de los partidarios de Echenique. |
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Dicen, y creo que es cierto, que el mundo cibernauta se ha venido a convertir, con la aparición de las redes sociales, en una especie de 4Chan gigantesco que imposibilita el acceso a la información veraz y de calidad que tantas veces pedimos y defendemos. Internet en sí mismo se ha convertido en un viral omnipresente que logra emponzoñar a golpe de hagstag cualquier intento de razonamiento objetivo. Cualquier dato relevante que pueda aparecer en el espectro informativo capaz de truncar la verdad universal del publico que en ese momento habla del tema a través de las redes sociales, tenderá a caer en el olvido de inmediato, o en su caso, será ninguneado con insultos y aspavientos hacia quien inocentemente crea necesaria su difusión.
Algo así, a mi modesto entender, pasa con el terremoto informativo que desde ayer ha desatado el contagio por ébola de una de las enfermeras que asistieron al último de los misioneros, que con la connivencia de todos y cada uno de los partidos políticos en su momento, fueron repatriados a España para que pudieran morir en casa. Y digo que algo así pasa porque entre toda la información, demagogias y peticiones de dimisión que se leen por las redes sociales y los medios de comunicación, se obvia uno de los datos a mi entender más importantes del caso en cuestión; la señora estuvo seis días con fiebre deambulando por Madrid y los médicos a los que acudió para que le hicieran la prueba del ébola se negaron a hacérsela porque no llegaba a los 38'5ºC.
Ese dato es objetivo. Pasó. Si la verdad es ésta...¿Porqué pedir la dimisión de la ministra y no la de los médicos que se negaron a hacerle la prueba? Hay que recordar que estamos ante un virus de alta tasa de mortalidad, introducido en España en virtud de un cálculo electoralista de todos los partidos y del que a mi parecer son culpables de favorecer su propagación los médicos que se negaron a hacerle la prueba a la enfermera, aún sabiendo que había estado en contacto con dicha enfermedad.
¿Que por decir esto ya estoy desautorizado porque soy un derechoso del pp? Bueno, en su conciencia queda eso de criminalizar a quien les conviene, en vez de sopesar cuánta culpa pueda tener una mujer, sentada en el sillon del ministerio, cuando los que trabajan por debajo de ella juegan tan alegremente al 'sorpresa sorpresa' con la salud de los ciudadanos entre manifestación y manifestación de mareas blancas... |
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Al final sí vivimos en una democracia
Escrito el 2 jun 2014 | Autor: AntonioEZafra
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Debate
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política
Al final va a ser cierto lo que siempre supusimos. Vivimos en democracia. Aunque la mayor parte del tiempo nos veamos arrastrados por la vehemencia de quienes hastiados de no conseguir el modelo de país que sueñan, se empeñan en desvirtuar el pequeño tesoro que tenemos proclamando que existimos en una especie de segunda parte de la dictadura franquista. Incluso quienes se empeñan en poner el acento en aquello de que PP y PSOE son la misma cosa, y que con esas siempre han mandado los mismos en los cuarenta años de democracia que llevamos, quedan desacreditados al observar unos resultados electorales que por primera vez han propuesto una foto fija que acaba con el bipartidismo. Y eso sin que haya mediado revolución bolivariana alguna de por medio. Un cambio impulsado por el voto activo de quienes hasta hoy sencillamente decidieron no jugar al juego democrático y por ende, personalmente erijo en únicos culpables de la perpetuación de según que políticos en el poder durante todos estos años.
Ahora por el whatsapp me llegan unas cuantas imágenes de burla con motivo de la abdicación del Rey. Más motivos pues para reconocer que sí vivimos en una democracia y que lo que algunos iluminados nos cuentan, día sí y día también, no es más que producto de la rabia que les reconcome al entender que sencillamente se mantienen alejados de las cotas de poder, únicamente porque no han conseguido convencer a quienes tienen como potestad poner y derrocar gobiernos; los ciudadanos que activamente ejercen su derecho al voto. Porque como se ha demostrado en las Europeas de hace una semana, no ir a votar, abstenerse, o votar nulo, lejos de regenerar la política lo que provoca es un emponzoñamiento cíclico letal para las instituciones. Seguramente habrá mucho voto prestado socialista en Podemos, pero también hay una mayoría que antes de su aparición iría destinado a la abstención. Y esa es una lección que muchos en este país no deberían olvidar. |
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No hay nada más triste que contemplar cómo la libertad de expresión mal entendida se torna objeto de debate público. Nada más horrendo que descubrir cataduras morales pestilentes de boca de personas que creías por encima de dicha escoria. Nada mas descorazonador que verse obligado a leer justificaciones de un acto injustificable. Nada más vil que escuchar un 'pero' tras la verbalización de la condena de un asesinato. Si de esta semana dependiera mi permanencia o no en las redes sociales, ésta sería sin lugar a dudas la última que pasara por aquí.
Una vez vi en la red una forma de cambiar el mundo. Hoy creo que su única victoria reside en facilitar el eco de la degradación humana hecha verbo. Desde siempre supe que cualquier frase que contuviera un 'pero' en su ecuador indicaba que lo importante, el verdadero mensaje que se pretendía transmitir, venía justo tras él. Esta semana he aprendido que ese 'pero', además, puede advertirnos de la llegada de un berrido inhumano. Nunca creí compartir mi vida cibernauta con monstruos. Hoy se que la crueldad es capaz de esconderse tras una conjunción adversativa, igual que la escoria se puede disimular tras un perfil en las redes sociales. |
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La confusión y la tergiversación de los hechos suelen ser los dos pilares sobre los que se sustentan los gallineros políticos a los que últimamente las televisiones nos tienen acostumbrados los fines de semana. Programas enteros capitalizados por panfleterismos desvergonzados que orgullosamente reniegan de la verdad en busca de un aplauso maquillado que les de rédito en sus egos dospuntoceristas. Voceros sin excusa de una forma de ver y entender el mundo que mana de la propia política que deploran, pero de la que se aprovechan para alimentar su aura populista. Maestros del rodeo para abordar cualquier tema con la técnica del despiste aseverativo consistente en sacar temas ajenos al debatido para ganarse un aplauso pactado de un público figurante que no hace más que responder a los carteles de 'silencio' o 'aplauso' que el regidor de turno planta frente a sus narices.
No hay nada mentalmente más nocivo para cualquier ciudadano que tomar la santa determinación de aposentarse en el sofá para ser testigo del desarrollo de uno de estos programas intentando sacar conclusiones sensatas de una oligarquía de opiniones plasmadas en gritos, rebuznos y memeces varias. No existe forma más rápida y eficaz de eliminar cualquier atisbo de esperanza en la posibilidad de regeneración política de un país que aquella en la que se incluye la necesidad de escuchar a necios para formar opiniones propias. Intentar sacar conclusiones válidas, razonadas y moderadas de un debate de los de esta calaña es, además de improbable, imposible. Confiar en que alguna vez esto cambiará...inocente. |
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Ha llegado la hora de la pose, la foto fija que tanto anhelan nuestros políticos, del buenismo desmesurado que convierte a personas que simplemente cumplieron con su deber, en guardianes perpetuos de un bien universal convertido en deuda que nunca seremos capaces de saldar. La hora en la que inclusive los enemigos de antaño proclaman alabanzas hacia quienes en vida únicamente dedicaron bilis, veneno y rabia. En los que el perfil de todos queda retratado en multitud de entrevistas tendentes a apuntarse el tanto de una supuesta confianza que la otra parte es incapaz de confirmar.
Es curioso ver cuanto cínico se suma al festín de las alabanzas. Cómo, pasmados, ven pasar de largo el tren de su momento en disputas inútiles. Cómo, en días como éste, pierden el tiempo rememorando un pasado que no arregla el hoy. Cómo, para los políticos de hoy, las lecciones del pasado no son más que papel mojado en la memoria. La memoria de todos. La memoria de Adolfo.
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No es sencillo ser demócrata en estos tiempos de consultas y referéndums...
Escrito el 16 mar 2014 | Autor: AntonioEZafra
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vivencias personales
Al parecer y siempre según las últimas noticias, tan sólo el siete por ciento de los ciudadanos de Crimea está optando por la restauración de la Constitución de 1992 y continuar siendo Ucranianos. El resto, un noventa y tres por ciento, parece que ha decidido ser Ruso. Mirando un poco más hacia occidente, encontramos dos regiones más que se debaten entre la secesión y la opción de redefinir los lazos que las unen a los países a los que pertenecen en estos momentos. Al mismo tiempo todas se distancian las unas de las otras evitando similitudes que las puedan perjudicar en sus pretensiones. Y aún así, las tres consultas dejan un regusto amargo en todo convencido demócrata que se precie. Leía hace un rato en un tuit que ya no he conseguido recuperar, algo así como que todos los referendums que nos parecen ilegales son precisamente los que tienen más probabilidades de obtener un resultado contrario a nuestros intereses. Era el tuit un resumen magistral de las frustraciones a las que, en estos tiempos de consultas y referendums, se debe enfrentar todo buen demócrata que se precie. Una especie de opa hostil contra uno mismo que todos deberíamos realizarnos para descubrir hasta qué punto somos capaces de razonar las consignas que tan alegremente proclamamos cuando creemos que alguien nos escucha. En un mundo en el que la democracia se escribe en mayúsculas, donde la ciudadanía participa directamente de la política, en la que la voz del pueblo puede ser escuchada en una urna, ¿Con qué autoridad moral se puede denegar una consulta?¿Y cómo justificar dicha negación ante un más que probable resultado contrario a nuestros intereses? En un mundo en el que el relativismo es funcional y suele estar orientado según el viento predominante del momento, oponerse a preguntar y aceptar su resultado pueden ser las opciones que maneje un mismo partido en función de por donde vea que le caen los tiros. Da igual sin uno es contrario o no a una consulta, siempre hay tiempo para recular y optar por el camino contrario. Para un demócrata convencido es un poco más complicado. El laberinto jurisdiccional al que los políticos dirigen sus proclamas choca directamente con la simplicidad de una pregunta, ¿qué va antes, el deseo del pueblo o la ley que conforma su ordenamiento jurídico? Tanto los que proclaman el dominio de lo primero, como los que hacen lo propio con lo segundo, tienden a enzarzarse en guerras dialécticas sin fin. Conversaciones de besugos que no hacen más que fortalecer a los partidos políticos que instigan esas luchas ciudadanas y que han encontrado en las Redes Sociales un caldo de cultivo primigenio inigualable para expandir sus diatribas a una velocidad de vértigo. Ante un referéndum que se propone fuera de la ley pero que acaba en un resultado como el Crimeano poco o nada puede hacer un ciudadano que ama la democracia. Tanto estar a favor de éste como en contra, traiciona alguno de sus principios elementales. Pero no es este un problema del ciudadano que se ve arrojado a los brazos de este dilema democrático, sino más bien de los políticos que cegados por el poder arrastran a sus compatriotas a encrucijadas que difícilmente pueden tener una salida democrática al uso. Con toda la sabiduría que la humanidad ha atesorado a lo largo de los milenios que ha permanecido sobre la faz de la tierra, aún no ha sido capaz de responderse a la pregunta de qué fue primero, si el huevo o la gallina. Con una consulta formulada de forma ilegal pero que acabara con una victoria aplastante en favor de la independencia pasaría lo mismo. ¿Qué sería más democrático, aceptar el resultado u obviarlo por no ser conforme a la ley? Piénsenlo. No es sencillo ser demócrata en estos tiempos de consultas y referéndums... |
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En un mundo ideal
Escrito el 8 mar 2014 | Autor: AntonioEZafra
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Opinión
política
Con el paso de los años, los partidos políticos han aprendido a jugar con la memoria de pez de los ciudadanos. Con ello han conseguido sacar rédito de los errores de sus contrarios. Han descubierto asombrados que pueden presentarse como solución, aún cuando ellos han podido ser parte del problema original. Han exhibido de manera insultante una inexistente capacidad para la regeneración programática, social y humana, que los ha anclado en un punto indeterminado de la deyección humana. Han convertido algo hermoso y eficaz como lo es la democracia en un cortijo a turnos rodeado de vayas pensadas más para evitar que se salga del cercado que para impedir que se entre en él.
En un mundo ideal imaginado por los actuales políticos, tanto la salida de la crisis como el hundimiento en una continuación asfixiante de la que ya padecemos, darían como resultado su propia perpetuación en el poder. Unos y otros desde siempre se han turnado para gobernarnos. Y aunque haya podido parecer que han buscado la destrucción de sus oponentes con sus acusaciones de corrupción, lo cierto que se han perdonado siempre la vida en el último suspiro. Se han dejado a propósito vías de escape desde las cuales permitir que el partido que había hincado al rodilla en el suelo cogiera el suficiente aire para recuperarse del golpe a tiempo. Han propiciado las bocanadas de aire mutuas necesarias para asegurarse la alternancia.
Tal vez en ese mentado mundo ideal la jugada les saliera tal cual creen. Pero me temo que aún no son capaces de vislumbrar el terremoto democrático que se les avecina. Creo que aún no aceptan que las mayorías consolidadas de las que han disfrutado durante estos años se han hecho añicos con esta última crisis. Que la llegada de las nuevas tecnologías, el acceso ilimitado a la información o la eclosión de las Redes Sociales y la forma en la que éstas han permitido que los ciudadanos interactúen entre ellos, han cambiado radicalmente el presente que aún creen pasado.
En el mundo ideal en el que viven los políticos de hoy en día, la salida de la crisis daría como vencedor a Mariano, del mismo modo en que el alargamiento de la asfixia económica convergería para que Alfredo sucediera al primero. En mi opinión, debido al descrédito al que a diario la sociedad de la información y la tecnología los someten, dudo que cualquiera de los dos pueda declararse vencedor de nada que no sea el más estruendoso de los descalabros políticos de los que la historia ha sido testigo.
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Porqué el documental de Jordi Évole '#OperaciónPalace' está justificado
Escrito el 24 feb 2014 | Autor: AntonioEZafra
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La ficción, por decirlo de una forma suave, con la que ayer nos deleitó el amigo Jordi ha causado estragos entre la fauna opinadora del país. Ayer se demostró que hay dos tipos de personas, las crédulas y las menos crédulas. Las primeras, las crédulas, descubrieron precipitadamente el lugar exacto en donde se encontraba el botón de borrar de su twitter. Para desgracia de algunos, como Beatriz Talegón, no lo suficientemente rápido. Para las segundas, las menos crédulas, fue un shock que acabó en delirio humorístico mientras se deleitaban observando las 'marcha atrás' forzadas por los acontecimientos que protagonizaron las primeras. Incluso que experimentaron la vergüenza ajena al comprobar cómo gente formada y supuestamente informada se deslizaba sobre una ola ficticia sin darse cuenta del talegazo (pongo el paréntesis para acentuar el guiño humorístico jejeje) que se iban a pegan en unos instantes. También ha demostrado la Operación Palace de Jordi algo que a mi me entristece sobremanera; la facilidad con la que una inmensa mayoría de ciudadanos somos capaces de interiorizar una fantasía cualquiera si se hace de la forma adecuada. Jordi tenía la certeza de que su prestigio le bastaría para urdir el plan. Aún así, decidió sumar a la pantomima una cantidad, quedemos en que cuanto menos sospechosa, de periodistas que estarían al tanto del circo del 23F y por consiguiente del que se iba a montar ayer por la noche y que permanecieron sorprendentemente discretos hasta el mismo fin del falso documental. Sin decir ni pío, nunca mejor dicho. Y ahí está lo peligroso; periodistas que permiten que una mentira sacuda una sociedad entera, y que viéndolo en directo a través de las redes sociales, permanecen en silencio mientras disfrutan del placer que parece les debió provocar la traca final del reconocimiento de la mentira. Otra cosa que ha demostrado el documental es que más información, más interconectividad, o más globalización informativa, no son sinónimos de calidad en la información. Menos cuando ésta necesita del artificio del hagstag para canalizar la opinión, la ira, o el aleccionamiento que el arte de opinar suelen generar en los consumidores de dicha modalidad del periodismo. Ayer Jordi nos trolleo a todos. A unos más que a otros. Pero por encima de todas las cosas, nos demostró que muchos de los que están abonados a las tertulias, no saben más que el resto de los mortales acerca de las cosas sobre las que día a día sientan cátedra. Ayer historiadores, periodistas y políticos, reputados todos, convirtieron un fake de Évole en trending topic y exclamaron a los cuatro vientos que era verdad lo que sencillamente Jordi se había inventado la mañana anterior. No les hicieron falta datos ni documentación al respecto, lo decía Jordi y por tanto era verdad. Solo por eso, por lograr desenmascarar a todos esos chupópteros, tengo que felicitar a Jordi Évole . Sólo por eso, a mi humilde entender, queda justificado el falso documental. |
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Esta semana me he reído mucho a cuenta de la compra de Whatsapp por parte de Facebook. Y es que al conocerse la noticia no pude más que recordar a todos los usuarios sabiondos, yo incluído, que defendieron durante años la necesidad de diferenciar muy bien entre lo público y lo privado en las redes sociales. Ya saben, aquello de no publicar en las RRSS lo que ni por asomo te atreverías a confesarle a un completo desconocido. El tuit de Virginia Alonso fue el detonante de la más gutural de mis carcajadas...
Y tú, alma de cántaro, que no querías darle tu número de teléfono a Facebook para proteger tu privacidad...
Hoy no puedo más que reírme de mi mismo y de todos los que durante años de desgañitaron pidiendo que fuéramos responsables a la hora de utilizar internet. Ahora da lo mismo lo que hagas y las precauciones que tomes, todos saben lo que haces sin necesidad de pedirte permisos. Les basta con revisar tu actividad en sus servidores...Ay privacidad! Dónde estás que ya no alcanzo a encontrarte! |
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#Inmigración, culpas y disculpas
Escrito el 18 feb 2014 | Autor: AntonioEZafra
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La inmigración es un tema espinoso que obliga al ciudadano a enfrentarse a un dilema moral. La aceptación de unas leyes que restringen la entrada y salida de ciudadanos del mundo, o la apertura de fronteras sin pensar en el coste económico y social que dicha decisión supondría en un futuro cercano. Ambas dos decisiones tienen pros y contras, pero sólo una es aceptable si ponemos nuestra propia humanidad por delante de nuestro interés particular. Y aún así, no podemos olvidar que tal vez el mismo debate que se abre con las dos primeras líneas de este post, no sea nada más que un efímero equívoco motivado por la omisión de la realidad informativa; nosotros, como ciudadanos Españoles, no podemos ser los responsables de la migración de todo un continente africano sumido en la hambruna, la corrupción y el tercermundismo.
Es cierto que las fronteras africanas de nuestro país son nuestras. Pero también lo son de la Unión Europea. ¿Qué pensarían los Alemanes si en lugar de defender nuestras fronteras, dejáramos pasar a todos los inmigrantes y acto seguido les fletáramos autobuses para, como buenos europeos, repartirlos por sus ciudades y así compartir la carga social que representa la inmigración africana? Seguramente no estuvieran muy de acuerdo. Y tal vez fuese ese toque de atención el que muchas democracias europeas necesitasen para enfrentarse de verdad al problema que nos asedia y que tan demagógicamente despachan desde miles de kilómetros de distancia. No podemos flagelarnos tan solo por vivir cerca de una frontera convertida en acantilado humano. No podemos fustigarnos por cuestiones que como ciudadanos están más allá de nuestra capacidad de acción. No podemos y no debemos someternos a la insidia de convertirnos en culpables del hambre de otros. Humanamente no podemos recriminarnos vivir donde nacimos, aunque sí exigir que quienes nos gobiernan hagan llegar las ayudas que nuestros países, o sea nosotros con nuestros impuestos, ofrecen a los países en desarrollo lleguen a su destino íntegramente. Antes de preocuparnos en buscar culpables entre nuestra propia gente, deberíamos poner el punto de mira no sólo en los gobernantes de los países de procedencia de quienes desfallecen a las puertas de nuestro país, sino también deberíamos poner el ojo en las organizaciones mundiales responsables del reparto de esos fondos para el desarrollo y en quienes deberían asegurarse de que cada kilo de arroz, leche o verdura que se enviara para combatir el hambre llegara a los estómagos de los que padecen las hambrunas y no a almacenes gubernamentales que después venden dicha mercacía a sus propios ciudadanos. Humanamente debemos revelarnos por lo que ocurre, pero debemos preguntarnos a nosotros mismos qué nivel de responsabilidad estamos dispuestos a asumir y cual le hemos de pedir a los que realmente sí tienen capacidad de acción para afrontar este terrible problema.
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Siempre que sale a debate aquello de la 'Democracia participativa', de la que Suiza es abanderada destacada en todo el mundo, solemos recrearnos en los aspectos envidiables que a nuestro parecer, desde la perspectiva de quienes sufrimos el parlamentarismo representativo, creemos irrenunciables por todo buen demócrata que se precie. Lo malo, como ha ocurrido recientemente en Suiza, es cuando esa misma utopía democrática en la que nos querríamos ver reflejados, nos lanza un estruendoso rebuzno que nos deja pasmadamente mudos.
Entonces es cuando uno se divierte ante la visión de unos tertulianos en fuera de juego que han de convertir lo que ayer fueron alabanzas en síntomas de decadencia democrática. Es en esos momentos cuando uno no puede más aplaudir a quienes sin reconocer nunca sus errores ponen en solfa los de los demás. Los mismos que añoran una democracia participativa en este país son capaces de limitar esa participación a conveniencia. Y uno, defensor de dicho tipo de democracia, no sabría decir en estos momentos si ellos son una compañía segura en este viaje reivindicativo... |
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La cuestión Catalana es una muestra más de hasta qué punto la indefinición puede copar las más altas esferas políticas. En un mundo en el que las ansias independentistas de unos pudieran ser aceptadas por los otros, las ambigüedades que tan gustosamente nos regalan nuestros políticos carecerían de razón de ser. Quedarían privados del poder con el que nos someten a diario. Dejarían de tener un discurso con el que apabullarnos, amedrentarnos y someternos.
En ese aspecto el PSC se acerca a su tensión de rotura. Un partido que como ninguno ha hecho de la indefinición su bandera y ha regalado los oídos de unos y los contrarios con manifestaciones contrapuestas que le han permitido estar, cual rareza cuántica que se precie, en los dos rincones del cuadrilátero y al tiempo hacerlo parecer no como una ambigüedad, sino como una primordial capacidad para el diálogo.
El PP por su parte está llegando a la suya propia. La aparición de VOX es la prueba. Un partido que gana las elecciones con un programa electoral y que aplica el que tenía escondido bajo la mesa camilla en la que se calentaba los pies de barro que le han aupado al poder. Un partido que haciendo de la necesidad virtud abocó a millones de Españoles a la pérdida de derechos laborales y sociales mientras salvaba bancos, concesionarias de autopistas e indultaba asesinos como en de l'Alcudia.
Y aún así los aparatos de estos partidos saben que mientras la ciudadanía vote como ha votado en estos treinta años, su poder distará mucho de quedar aniquilado. Hoy en día, al menos hasta las últimas elecciones efectuadas, hubiese dado igual que en lugar de Rubalcaba o Rajoy hubieren aparecido como cabezas de lista sendas dos cabras, los votos hubieren sido los mismos.
Eso parece que va camino de cambiar. Pero no cantemos victoria puesto que si uno mira detenidamente las estadísticas podrá comprobar que sólo dos millones de Españoles han sido los artífices de los cambios de gobierno en este país. Esperemos que esta vez seamos más.
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