Hay una corriente por esta blogosfera nuestra y por el periodismo en general apostado a sus twitters en estos momentos, que está criticando que Bildu, otra de las marcas de ETA, haya sido ilegalizada. Y hay más, esos mismos periodistas metidos a tuiteros y sus seguidores ciudadanos que también hacen uso de dicha herramienta para participar en la conversación dospuntocerista, acusan a quienes como yo celebramos la ilegalización de dicho partido terrorista de ser fachas. No es para menos.

Hay muchos que se la cogen con papel de fumar cuando de leyes, jueces y partidos ilegalizados se trata. Los mismos que decían que los jueces eran independientes cuando acariciaban la posibilidad de que éstos aceptaran a Bildu como un partido político legal, han cambiado su posición y acusan a quienes deseaban el resultado que se ha dado de fascistas, al tiempo que preguntan airados el porqué no se ilegaliza también a la Falange.

Ahora va a resultar que fue el PP quien ilegalizó a Bildu…

Bueno la noticia ya inunda los medios de comunicación y ha reportado al actual ocupante del despacho oval el aval de quien con perseverancia ha conseguido lo que otros no pudieron más que dejar a medias, asesinar al asesino de asesinos.

Alguno habrá por ahí que ahora diga que si es mentira, que si no está bien que un país civilizado organice comandos para actuar en territorio extranjero sin avisarlo previamente, que si los Americanos acaban de crear un monstruo mayor de lo que era la Yihad al haberlo convertido en mártir…

Lo que yo creo. Lo que mi corazón siente. Lo que supongo que deben ser mis vísceras pedían, era poder tener el cadáver de ese hijo de la gran puta en frente para poder escupirle a la cara, para lanzarle un zapato y estrellarlo sobre su desalmada faz, para poder desmembrarlo y dejarlo en una pradera para que las hienas se lo comieran.

Y si pudiera tener una conversación con Alá, poder pedirle que no le concediera ni una sola virgen en ese paraíso en el que seguro espera reposar, y en su lugar, cambiarlas por cien fornidos negros, de gran miembro viril, que fuesen incapaces de saciarse sexualmente y que lo sodomizaran por el resto de la eternidad sin compasión.

O al menos eso es lo que creen la mayoría de los políticos y periodistas. A las pruebas me remito. Los primeros, con un destacadísimo Presidente del Gobierno degustando canapés de bienvenida entre mitin y mitin mientras España entera sucumbe al ostracismo del paro y la inactividad laboral, se destapa con un laborioso discurso buenista de los que nos tiene acostumbrados mediante el que pretende publicitar una idea que quiere quede grabada en la mente de sus acólitos; “Tenemos que combatir una crisis que no generamos”.

Los segundos, se suben al carro de las revoluciones digitales al antiguo ritmo de quienes, como nosotros antaño, pretendimos generar las nuestras propias, y spamean herramientas como Twitter al ritmo de un hastag como #sinpreguntasnocobertura, al tiempo que otros más pendientes de lo que de ellos se dice que de lo que dicen los demás, se erigen en nuevos gurúes de la blogosfera periodística y se dedican a los tan manidos y desprestigiados decálogos que solo los necios y los neófitos aceptan aún hoy como sistemas a seguir.

Yo creo que nos toman por imbéciles. Los unos y los otros. Sin distinción. Y hasta hay algunos, muchos los tengo en el blogrroll, que se permiten el lujo de dirigirse a nosotros como si fueran de los nuestros de toda la vida. Como dice una mujer que estaría entre estos últimos que acabo de enunciar y que se llama Rosa, con enlace incluido por si de quiere dar por aludida; “Todo lo que no es noticia, es propaganda”.

Será que para algunos escribir en sus blogs también se ha convertido en una forma de vender su propia marca personal…¿No serán acaso los periodistas y políticos los comunity managers del futuro? Ja ja ja, lo siento por todos aquellos que pusieron en sus BIOS ese palabro, ya lo pueden ir borrando si no quieren que los cosan a gorrazos…

Si les contara que hay un tipo llamado Stephen Vizinczey que ha ideado a petición de un amigo suyo un decálogo con los diez mandamientos del escritor, entre los cuales en primer lugar se sitúa uno que a más de uno de esos bohemios periodistas del tres al cuarto que hoy se dedican a demonizar a las Redes Sociales (evidentemente les hablo del @Buenafuente) les debe haber sentado como una patada en el culo y que reza tal que así…

No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.
Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.

¿Me creerían? Por cierto este suculento decálogo lo encontré gracias a Manuel Jabois.

Es curioso cómo una herramienta como Twitter, por ejemplo, puede pasar de las mayores bendiciones otorgadas por un periodista como Andreu Buenafuente a la desgracia del desprecio inequívoco plasmado en un manifiesto (alguno hay por ahí que escuchará esta palabra y tendrá un ataque onanista inesperado) en tan solo unos pocos días.

También es curioso que periodistas como él se deshagan en elogios hacia las democracias directas del norte que tantas veces ejercen su derecho de voto en referencia a cualquier cosa que se tenga que plantear en el país, y más tarde, cuando esa misma democracia directa se puede trasladar aquí no mediante el voto sino con la interacción en las redes sociales que se produce entre periodistas, políticos y ciudadanos normales y corrientes, escenifiquen mediante un victimismo exacerbado una idea en la que ellos son atacados y los demás simples borregos amparados por una cosa llamada anonimato.

Hace mal el señor Andreu en presentar un manifiesto tan ruin e ignorante como el que acaba de publicar en su blog. La verdad, me recuerda a esos posts de consejos que anteriormente abundaban en la blogosfera joven, que se dedicaban a versar a los neófitos en las técnicas para conseguir mejores audiencias y en los casos más paternales, enseñaban a utilizar las herramientas a su disposición dejando claro siempre que la mejor forma de realizarse plenamente no era apostado a la vera del teclado de ordenador que acostumbraban a aporrear, sino con los amigos de carne y hueso que antaño llamábamos para jugar.

La verdad, la lectura del manifiesto de Buenafuente me ha dejado perplejo. Hay tanta ignorancia escondida tras aquellas palabras. Tanto prejuicio embutido tras la aureola de periodista de éxito. Tanta tontería junta…

Yo me he reído. Mucho. Lo he leído dos veces. Y les conmino a que lo hagan también ustedes. A mi me recordó a uno de aquellos intentos de gurús de antaño. Aquellos que creían que escribiendo con buenas palabras descubrían verdades incontestables. Es cierto, alguno queda aún por ahí. Pero nunca pensé que el Buenafuente llegase a ser uno de ellos…