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Un blog bien merece un triste comentario

Un blog, bien merece un triste comentario. No lo digo por este, tengo los que merezco, lo digo por otros que viven en el bullicio del "no coment". Blogs con excelentes entradas que, ya sea por poco conocidos o por emperramiento de sus lectores, transcurren por el río de la blogosfera sin pena ni gloria.

Y es que, como ha comentado Eulalia en su blog y reproducido Marce en el suyo también, los enlaces a distintos blogs son importantísimos para dar a conocer, distintos puntos de vista, sobre una sola cuestión. Y aquí radica la esencia del Bloguerismo...(palabra que me acabo de inventar)...los enlaces a otros Blogs. Un blog nos lleva a otro. Este otro a uno más y así sucesivamente hasta el infinito y más allá.

¿Y es esto todo?...No.

Si nos fijamos un poco mientras Blogueamos, nos daremos cuenta en seguida que hay Blogs que con poco, parecen más Blog que otros. Esto es sugestivo. Nuestra mirada baja, inmediatamente, a la palabra comentarios para saber si la entrada en cuestión está comentada o no. El hecho de que no lo esté, hace que nuestro subconsciente catalogue, automáticamente, ese Blog como de segundo orden. Puede ser todo lo bueno que quiera. Todo lo trabajado que el autor del mismo haya podido hacer. Incluso puede que la información que allí encuentres esté perféctamente definida, clasificada y organizada...un triste comentario definirá su futuro en tu blogosfera personal.

Así también encontramos blogs casi carentes de trabajo. No por ello son más malos, solo que tal vez, no requieren el esfuerzo de los anteriores para mantenerse en distintas blogosferas a la vez. Entendiendo distintas blogosferas, como los blogs que cada usuario visita normalmente todos los días. Estos se diferencian de los otros en la interactividad que poseen. Y esta se la proporcionan los comentarios.

Si nos fijamos, hay veces que visitamos un Blog que contiene cuatro lineas excelentemente escritas. A estas lineas les sigue un rosario de comentarios que, en muchos casos, dialogan sobre lo mencionado en la entrada en cuestión. Y digo bien...DIALOGAN...ya que esto es la base del Blog. Así que empezamos a leer esas cuatro lineas y acabamos visitando los blogs que participan en esa entrada. Y aquí se ve de nuevo la importancia de los enlaces.

El descubrimiento de un blog que a dado el salto de la interactividad en la blogosfera, permite que nosotros conozcamos un mayor numero de blogs que, en el mejor de los casos, nos descubrirá un océano de Blogs interactivos. Y es en este universo de blogs coment, que es como los llamo yo, cuando se consigue el diálogo en nuestro propio blog.

¿Como podemos probar esto?...No podemos...

Pero puedes hacer una cosa que tal vez disipe algo esta duda. Puedes buscar un Blog Coment y comentar sobre lo escrito allí. En algún momento del día, alguien llegará a ti desde esa entrada. Pero no debes caer en la tentación de hacer spam, los usuarios de estos Blogs suelen ser gente que no es tonta. Amén de que el autor del Blog tampoco lo es. Para que tú puedas conseguir que alguien te visite y además, te deje un comentario, tu opinión debe ser inteligente y carente de autopropaganda.

También se puede optar por la soledad. El desierto de un blog sin comentarios. Pero un Blog bien merece un triste comentario.
Y es que una cosa es decirlo y otra hacerlo. Todo empezó el Sábado. Bueno no, hace dos Sábados. Perdonad, no empieza aquí, lo hace mucho tiempo atrás, cuando calló la primera gota de agua, por debajo del fregadero. Y es que ese momento es en el que a cualquiera se le cae el mundo encima. Porque uno ya se ve, a sí mismo, haciendo posturitas para desenroscar el dichoso monomando. Pero empecemos desde un punto en concreto. Hace dos Sábados. Mi mujer, muy suya ella, me cogió de la oreja, y arrastras, me llevó al Leroy Merlyn. En busca del monomando perdido. Así se podría haber llamado esa mañana.... Y llegamos al Leroy, y derechos, a donde los grifos. Menuda jartá de grifos. A ella, le hacían perleta los ojos entre tanto monomando...Claro, viendo caer gotas del fregadero desde hacía más de un año!!! Que no es que cayeran todos los días. Que yo lo apañaba, pero al poco, se jodía el invento y tenía que volverlo a reparar... La cuestión es, que decide cual quiere...y ¡¡¡ catástrofe, no quedan !!!...que ya podían tener mas surtido los desgraciaos esos, con un almacén tan grande. Así que lo dejamos para la semana siguiente, o sea, este Sábado que acabamos de pasar. Y volvemos al Leroy, y encontramos el monomando. Lo compramos. Nos lo llevamos a casa. Y por la tarde, decido ponerlo. Mi mujer, condescendiente conmigo, me deja a solas a mí con el monomando. Para que tengamos tiempo de conocernos, ya sabéis. Y al abrir la caja para conocernos...¡¡¡ Dios, está desmontado del todo!!!... Casi me desmayo de la impresión. Y es que una cosa es ver el monomando de una pieza, y otra verle las tripas. Tras recuperarme de la impresión, decido buscar las instrucciones. No están encima, estarán debajo del todo. Así que decido sacar todas las piezas de la caja. Segunda impresión, con pocos minutos de diferencia...¡¡¡Dios mio, no hay instrucciones!!! ¿Como demonios quieren que monte esto yo solo? Así que decido estudiarlo con calma. El cuerpo de monomando. El grifo en sí. Un par de tornillos para fijarlo al fregadero. El extensible para estirar el grifo. Un montón de juntas, todas juntas, sin ninguna indicación de donde colocarlas. Dos latiguillos, uno para el agua fría y otro para la caliente...¡¡¡ Coño, me sobra un latiguillo!!! Y aquí es donde uno pierde la dignidad. Porque en este momento, es cuando tu mujer llega corriendo por culpa del chillido que has pegado y, sin ningún tipo de amago de duda, dice..."Este latiguillo va aquí, para el extensible"... Y se marcha, como si lo que acababa de pasar, careciera de importancia. Y tú, hundido, humillado, con la hombría por los suelos, te dedicas a montar el monomando en el fregadero. Y la cosa podría haber sido peor. Podría no haber sido capaz de montarlo. Podría haber estado dos días para montarlo, que es lo que he estado realmente. Y mi mujer, podría mirarme por el rabillo del ojo mientras piensa...¡¡¡ Con qué petardo de tío me he casado !!!
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Ya has llegado a la habitación del pánico.

Bueno, pues parece que estás un poco harto de los blogs por ahora, así que hemos decidido proponerte un tratamiento de choque para hacer desaparecer esa ansiedad que desde hace unos segundos te mortifica. Ahora solo mira, escucha, no toques el teclado y disfruta del momento.
Por cierto, si crees que este tratamiento de choque te ha ayudado a hacer desaparecer la ansiedad hazmelo saber con un comentario...jejeje