No hay nada como escribir un post dominguero como el anterior, lleno de buenas esperanzas y cursi hasta cierto punto, como para que unas horas después suceda lo que era impensable para la mayoría de los mortales; que Rajoy comience a llenar el TL de todos con propuestas salidas de las reuniones del Foro Popular de “Administraciones austeras y eficaces” en el que ha estado trabajando este fin de semana, y se tope uno con el desprecio de quienes, viendo que se hace realidad una reivindicación que le echaban en cara al hasta ahora perpetuo líder de la oposición, decidan huir hacia delante y desprecien, ninguneen y desdeñen lo que Mariano ha decidido obrar en fin de semana.

Si hay algo que servidor no entiende en todo esto, no es el sectarismo del que parecen enorgullecerse todos aquellos que simplemente han tomado de forma burlesca lo que un trabajo serio ha convertido en realidades y propuestas, sino más bien la tristeza que supone el ver que sin duda quienes más tienden a ofender, insultar y ultrajar al contrario, no son los propios políticos sino los acólitos que actúan a modo de altavoz y convierten su vida en una simple correa de transmisión de odio, simpleza y chanza inoportuna.

Que Rajoy decide callar y no abrir la boca; malo. Que por el contrario opta por escribir las cosas que piensa y pacta con sus propios compañeros y asesores del partido; malo.

A los políticos de hoy en día ya no les hacen falta asesores de imagen que les protejan, mediante ardides, de las miradas escrutadoras de un electorado potencial que basa sus decisiones en simples apariencias. La llegada de un falso dospuntocerismo disfrazado de seguidismo radical y acoso y derribos omnipotentes, ha convertido las simples frases de un orador en carne de cañón para fabricar #hastags y desvaríos varios que desvirtúan lo que bien hubiese podido convertirse en una herramienta de conversación que acercara a la realidad una especie de democracia directa y participativa.

El holgorio de una ciudadanía que se siente libre de insultar sin mediar palabra ninguna, a diestro y siniestro, sin atender a razones, sin espacio alguno para la reflexión, ha convertido la vida dospuntocerista en una especie de trinchera digital, que en lugar de acercar posturas, fomenta el distanciamiento, la radicalización y el fundamentalismo ideológico, transformando a sus usuarios en simples y genuinos perros rabiosos deseosos de asestar el mejor mordisco posible a cuanta presa contraria se precie de levantar la cabeza de entre sus piernas.

Por otro lado, hace mal Mariano comenzando su exposición con un “en los cien primeros días aprobaremos…” puesto que ello nos lleva a una sensación de festejo de una victoria prematura que podría convertirse en la venta de la piel del oso que aún no se mató y que acabó como el rosario de la aurora en aquellas ya lejanas elecciones generales de 2004. Transmitir propuestas no implica de ninguna de las maneras tener que hablar como si las elecciones fuesen un mero trámite para aposentar las posaderas en el sillón del despacho de la Moncloa. Hablar como si uno ya fuera presidente es peor que no decir nada.

Dicho esto, propuestas haberlas hailas, ahora solo falta que todos sepamos conversar para mejorarlas, ponerlas en marcha, o tumbarlas si es el caso. Pero no convirtiéndonos en simples peones de políticos que ya simplemente dejan que el desgaste dospuntocerista actúe sobre sus rivales. No haciendo el trabajo sucio que antaño ejercieran los Doverman de cada partido. No convirtiendo nuestros propios perfiles sociales en lugares virales encargados de convertir a nuestros lectores en embobados ciudadanos consumistas de más y más propaganda electoral convertida en opinión, burla y cachondeo al servicio del líder.

Ahora tenemos lo que muchos deseaban; la cercanía de los políticos al alcance de un clic y la posibilidad de conversación directa con ellos. Nunca antes la humanidad estuvo más cerca del inquilino de la Moncloa. No convirtamos esa cercanía en simple excusa para el insulto, la difamación y el aborregamiento supino que practican quienes solo desean orejas para sus parrafadas.

No a convertir la política en simple insulto.

Hay días como hoy en los que uno se da cuenta, repentinamente, de que el inmovilismo al que veía abocado tanto a la sociedad como a sus instituciones político-periodísticas no ha sido más que un espejismo lacónico que poco a poco va desapareciendo de la realidad en que todos vivimos. Días en que desaparece esa precaria obcecación por el aborregamiento ciudadano, la evangelización periodística y la telebasura tintada de corazones rosas. Días en que uno amanece alegre, disperso entre agradables lecturas y regocijado al contemplar como el buen hacer vuelven a colmar las expectativas de este humilde y muchas veces confundido observador del mundo que lo rodea.

Pareciera que hoy hubiese despertado en un mundo distinto del habitual. Tal vez en uno de esos mundos que sustentarían la teoría de cuerdas y que demostrarían que en verdad sí que pueden haber distintas realidades paralelas a un mismo tiempo. La misma aparición de unas cosas llamadas neutrinos que podrían echar abajo la teoría de la Relatividad Espacial de Einstein son la prueba de ello. Días en los que uno despierta en un mundo en el que la luz ya no es lo más rápido del universo. Días en que queda demostrado que los viajes de aquel mítico Delorean podrían ser perfectamente posibles…

En esta semana han coincidido multitud de noticias que han dado un vuelco en la vida de millones de ciudadanos. Algunas como siempre han acrecentado el desconcierto, la incertidumbre, la ofuscación de un mundo globalizado que ansía de nuevo el localismo de antaño para escapar de una crisis en la que ningún gobierno puede meter mano por sí solo. Otras, en cambio, le han servido a este humilde observador para recuperar la fe, esa que quieren potenciar de nuevo tanto Ángel como Senovilla con su iniciativa de Octubre que va para su tercer aniversario, en unos medios de comunicación más versados en la simple información.

Noticias que le han devuelto a uno la sonrisa y la esperanza en una televisión alejada del averno convertido en cotilleo insultante e inventivo. Hechos, que no palabras, que conducen a televisiones y periódicos más centrados, menos radicalizados y más instructivos para quienes desean consumirlos en la privacidad de sus hogares.  Noticias que ayudan a la distensión opinativa y permiten un relajo mayor, que deriva en posicionamientos menos radicalizados, más proclives al entendimiento y por consiguiente certeros en sus conclusiones finales.

Que se haya acabado DEC. Que aparezca una entrevista distendida, relajada y centrada, sin quitar mordiente y picardía, en un periódico como El País y cuyo entrevistado sea el malvado y apocalíptico Rajoy. Una entrevista que servidor pueda leer completa sin apartar la mirada, una que le permita a uno comprobar fehacientemente hasta qué punto unos y otros puedan tener razón en sus planteamientos y descubriendo así contradicciones que lo ayuden a uno a tener un criterio propio más cercado a la realidad…

En fin, que hay días en que al final todo parece menos abocado al fin del mundo. Días en que de verdad agradece uno amanecer amartelado, risueño y arrebatadoramente inocente. Aunque esos días todavía tiñan algunos de sus amaneceres con los dolores que sólo las Redes Sociales podrían acrecentar a la velocidad del neutrino.

Días, al fin y al cabo, empapelados de Domingo.

Leyendo el post de Cavalleto sobre un ruso que se subió a la parte más alta de la torre de la Universidad Estatal de Moscú, he recordado un vídeo que vi hace mucho tiempo que trataba de algo intrínsecamente parecido; el trabajo más peligroso del mundo.

Lo del ruso tiene su punto Cavalleto, pero lo de éste técnico de antenas creo que lo supera jejeje

Pasa el tiempo y los temas escabrosos que rodean a la Red de redes, pedofilia, pederastia, anorexia y bulimia, continúan tal cual los descubrimos un día hace ya años. Y lo que es peor, acentúan su nocividad en la misma proporción en que aparecen más puntos sociales con los que “compartir”, cuando no “traficar”, con imágenes y vídeos.

Pasan los años y lejos de estar más cerca de acabar con esa lacra, o al menos con su inaudita proliferación en las redes sociales que tanto gustan a los menores, nos encontramos con la cruenta realidad que nos dice que en cierto modo hoy es más sencillo acceder a la documentación perniciosa que en esos círculos se maneja de lo que lo era cuando todo esto se destapó. Que el tiempo todo lo cura es una verdad que es válida para multitud de situaciones. En este caso en lugar de “curar” deberíamos cambiar el verbo por otro; empeorar.

Como bien dijo ayer Marcelino, ya hasta en Twitter hay pederastas que circulan por la red de redes micro-blogianas. Y lo peor, es el mismo Twitter quien nos facilita el acceso a ellos sin problema ninguno. Nos los recomiendan como se recomienda un plato en la carta de un bar. Como nos recomiendan a nosotros a otros usuarios. Sin pudor alguno. Sin filtros que discriminen los resultados que pudieran atentar contra sus propios códigos de conducta. Lo mismo de antes es válido para el caso de la anorexia y la bulimia.

Y mientras tanto las cosas empeoran con el tiempo. No estamos más cerca de acabar con esas lacras, sino más bien más lejos. Se habla menos de ello, se silencia, se ridiculiza. Los blogs que otrora se sorprendieron por la buena acogida que les brindaba la sociedad cibernauta a sus denuncias alrededor de estos temas, sufren hoy el escatológico ninguneo de quienes irresponsablemente se desentienden de todo ello, al tiempo que justifican su distanciamiento en tristes escusas de mal pagador que no sirven más que para poner un enorme interrogante en la cara de quienes nos sorprendemos al leer semejantes barbaridades.

En estos momentos está pasando una manifestación anti-taurina por debajo de mi casa. Gritan, chillan, silban y se desviven por animales de cuatro patas que nunca les podrán dar las gracias aunque de su mano haya salido la fuerza para salvarles de una muerte indigna y tormentosa. Sin embargo a ninguno de ellos, a ninguno de esos que veo pasar bajo mi ventana, los veo capaces de mandar una denuncia a la policía en caso de encontrarse con una foto de una niña en pelotas.

No critico su protesta, pero no los veo tan concienciados con sus congéneres como lo están con los astados. Sencillamente tienen el punto de mira cambiado. Tan cambiado como cualquiera de los que por aquí habitamos. Tan errado que creen que por hacer lo que hacen son mejores personas que los animales que matan otros animales. Tan ingenuos que olvidan de donde y cómo llegaron a parar las pechugas de pollo al mostrador del supermercado. Tan inconscientes que ni siquiera se preguntan por cómo vivió y murió aquella miserable gallina que se prestan a cocinar en su casa.

Tanto mal en este mundo y tan pocas personas empecinadas en combatirlo. Tan pocas personas concienciadas y tanta gentuza con la que combatir a diario para no dejar que semejante lacra caiga en el olvido. Hay ejemplos clarísimos de lo que digo. Uno es claro y contundente; Julia Otero lleva semanas denunciando lo del toro de Vega. Ni una sola vez la he oído hablar de pederastia salvo cuando en ésta aparecían curas.

Si estas personas, opinadores profesionales y buques insignia de la opinión públicas, actúan de forma tan negligente, ¿cómo podemos esperar que sus acólitos lo hagan de otra forma? Al final la única forma que hay para que uno se conciencie y despierte del aborregamiento que sufre, es la más triste y denigrante que existe; que aparezca un familiar con uno de estos problemas.

Entonces y sólo entonces parece que la gente se da cuenta del ingente problema que todos tenemos encima…

A raíz del post anterior, cuya única finalidad fue al parecer recomendarles un libro de hace dos siglos, me ha quedado en el tintero una reflexión, estúpida por lo evidente de la misma, que no he sido capaz de incluir en párrafo alguno y que bien se podría utilizar para defenderse de la frase en ella referenciada.

A decir de algunos que hoy son votantes de izquierdas, España se ha convertido en un país de albañiles y camareros. También en un páramo provinciano en el que pensar, cuestionar o tener criterio propios está mal visto.

Eso es exactamente lo que se dice por ahí para descalificar a quienes no votan como a uno le gustaría. Lo que se les escapa a estos personajes es lo que a decir de uno tiene verdadera importancia; si damos por bueno ese dictado, también convendremos en que eso ha sucedido en coincidencia temporal con ocho años de gobierno Socialista.

Así, si decidiéramos aceptar el silogismo que de ello se detrae, comprenderíamos que gobiernos Socialistas fabrican irremediablemente ciudadanos metidos a albañiles y camareros.

Una idea simple de la realidad sólo puede ser combatida con otra equivalente que anule a la primera. Pues eso ha sido este post simple y facilón. Un chiste.

A poco que nos fijemos queda clara una cosa: España es, básicamente, un país de albañiles y camareros; un páramo provinciano en el que pensar, cuestionar, tener criterio, parece que esté mal visto.

Este es el pensamiento único al que muchas veces hago referencia en los posts y que es expresado exclusivamente por quienes creen que sólo su forma de ver el mundo y la política es la buena, mientras referencian a los que son sus oponentes políticos. Es la simplificación del pensamiento único en su máxima expresión; la del insulto y el desprecio hacia quienes no piensan igual que uno. Es simplemente la victoria de aborregamiento supino.

La frase la he sacado de un muy buen blog escrito por una buenísima, en su momento, periodista, que lamentablemente ha ido derivando en simple panfleto dedicado exclusivamente a infundir un odio irracional y beligerante, hacia lo que para su autora no es más que la personificación del mal mismo; la derecha llegando al poder.

Dirán ustedes que me paso al criticar así lo que no son más que las antípodas de mi propia forma de ver el mundo y que haciéndolo así caigo por defecto en lo mismo que critico, pero se equivocan ustedes de ‘pe’ a ‘pa’. Y la razón es sencilla y verificable; yo no paso de ser un tío tolerante a beligerante en el tiempo que han necesitado las encuestas para dar un vuelco electoral. Yo siempre he sido insultantemente áspero y nocivo para el buen hacer. Yo nunca he dicho que estuviera en posesión de la verdad suprema.

El cambio, la transformación que estoy viendo sufrir a muchos blogueros y periodistas a cuenta de la próxima llegada al poder de la derecha que tanto detestan, está provocando que se caigan multitud de caretas que disfrazaban el odio irracional hacia quienes pensaban diferente. Veo desaparecer el talante del que hicieron bandera y caer en los abismos del analfabetismo a la misma sociedad que hace cuatro años decían era la mejor preparada de la historia de España.

Los mismos que hoy tildan de albañiles y camareros a toda esa sociedad que no vota como a ellos les gustaría. La misma sociedad que otrora votara junto a ellos y que entonces miraran como semejantes. Esa misma sociedad que a sus ojos pasa del aborregamiento a la revolución con un simple cambio de voto.  Curioso debería parecernos al menos ese puntito fascistoide que desprende ese sutil “conmigo o contra mi” que muestra esa forma de ver y entender el mundo.

Me recuerda, si no es mucha molestia para ustedes que les recomiende un libro que acabo de leer, a la reacción de Fabián Conde cuando recibe la noticia de que Diego ha decidido no acudir al duelo al comprender que su falta no existió. Esa fantástica transformación de la piedad que representaba el dimitir de sus cargos políticos y títulos nobiliarios, al tiempo que dejaba en limosna todos sus caudales para los niños expósitos de Madrid, al odio desenfrenado que provoca el sentirse liberado de culpas que hasta hacía cinco minutos mortificaban su existencia y que desembocan en un cruel y pasmoso;

¡Ah!…¡Ya soy libre!¡Conque el insensato reconoce su infamia y mi inocencia!…¡Conque el verdugo me pide perdón! Es tarde…¡Yo no lo perdono!¡Yo no lo perdonaré jamás!¡Ahora soy yo quien  necesita sangre!¡Ahora soy yo quien desafía al hombre vil, al ingrato, al inicuo que me ha tenido tres días bajo sus pies!…Id…corred…no perdáis un momento y decidle al ruin expósito…

El libro es “El escándalo”, de Pedro Antonio de Alarcón, y define muy bien en su final la cruel transformación que a mi parecer sufren los que hasta ayer, mientras los suyos ganaban sabían aceptar las discrepancias, y que hoy insultan, desprecian y niegan inteligencia alguna a quienes ya dejaron de votar en comunión con ellos.

Escucho, desde que se hizo carne la reforma constitucional del art. 135 por obra y gracia de nuestros queridos diputados del Congreso, a una ingente marea ciudadana que repite al unísono un lamentable edicto que sin duda alguna no es más que un bulo, una mentira, una estafa. Los camperos de España, esos que tienen la suerte de gozar de las plazas de nuestras ciudades con un gratis total que bien define sus querencias ideológicas, no se cansan de proclamar a los cuatro vientos que la susodicha reforma ha convertido la constitución en una salvaguarda neoliberal que caerá sobre nuestras cabezas como si de la espada de Damocles se tratara.

Esos ciudadanos defienden el derecho del Estado a endeudarse para mantener unos servicios sociales básicos. Eso sí, olvidan que antes de endeudarse lo que un gobierno debería hacer es soltar lastre, en concreto todo el que hiciera falta, para que no se llegara a la encrucijada de tener que decidir si endiñar, a quienes aún están absortos en los brazos de su madre, la factura del desfase presupuestario.

En realidad uno podría estar de acuerdo en todo lo que desde las tiendas de campaña se dice y se pide. Digo más, lo estoy. El problema es que yo alzo la vista para ver más lejos. Masco las consecuencias de nuestros actos calibrándola con una mira que alcanza hasta nuestros descendientes que me permite adivinar, cuando no anticipar, lo que dichas decisiones pueden provocar en los distintos movimientos políticos que se pudieran avecinar.

Tal vez por eso aplaudiera a IU por la zancadilla que le dio a CIU. Tal vez por eso crea que sería mejor eliminar CCAA antes que derechos sociales. Ahorrar en políticos, que no en indispensables e inapelables políticas de ayuda familiar, escolar y sanitarias. Recortar ayuntamientos, eliminar diputaciones. En definitiva, podar en su máxima expresión todo el entramado administrativo que hace casi imposible acercarse un político para hacerlo bajar al albero de la plaza en que todos los ciudadanos lidiamos. Eliminar trabas, obstáculos, gastos innecesarios que no hacen más que poner escalones entre los votantes y quienes los representan en las cámaras.

Con menos políticos, Instituciones, los mismos impuestos que hoy pagamos y eliminando el contrato de por vida funcionarial, habría dinero suficiente como para equiparar sobradamente las ayudas familiares que ofrecen los países nórdicos con las nuestras. Se podrían hacer miles de guarderías gratuitas con sus correspondientes puestos de trabajo. Se podrían ofrecer todos los libros escolares gratuitamente, y no sólo para la educación primaria, sino también para la universitaria. Se podrían ofertar más becas en mejores condiciones para los estudiantes. Mejorar infinitamente las infraestructuras. Acelerar la tramitación de papeles.

Así las cosas, con un país que debe lo que no tiene, que necesita lo que no puede conseguir y que mata por asfixia a su descendencia por vía de la venta de deuda a un precio desorbitado, me es imposible aceptar que endeudarse es asegurar las políticas sociales.

Defender semejante desfachatez sólo lo puede hacer quien nunca ha sufrido una crisis económica de puertas de casa para adentro. Defender tamaña barbaridad es reconocer que nunca tuvo que eliminar su internet de los gastos corrientes. Que nunca dejó de comprar carne para pasarse a los congelados y el pescado. Que nunca tuvo que rebuscar céntimos entre los cojines del sofá para subsistir un día más en este país que se cae a pedazos. Decir y asegurar que ésta reforma convierte a la Constitución en una Carta Magna Neoliberal es, ni más ni menos, que hacer creer a la ciudadanía que los cerdos un día volarán.

Ustedes piénsenlo un momento y después decidan cual es su postura. No se fíen de lo que les cuenten y simplemente lleguen a sus propias conclusiones sin  que nadie les medie un sendero ideológico que seguir. Qué harían ustedes su fuesen Jose Luis (padre de todos) y vieran que los ingresos familiares decaen en un pozo sin fondo. ¿Pedir más dinero al banco, o eliminar la televisión por cable y el internet?¿Mantener su ritmo actual de gastos o comenzar a recortar en aquello que no fuese estrictamente necesario? O en su caso, para mantener el ritmo de vida que su familia lleva, ¿no aceptarían ustedes un segundo empleo?¿Uno que eliminara instituciones que se duplican y luchan por una cota de poder que les permita anular a la anterior?

¿De verdad ustedes creen que son necesarios dieciocho gobiernos con sus correspondientes diputados y un  senado con sus parlamentarios?¿Que se necesitan ocho mil ayuntamientos con sus respectivas diputaciones y confederaciones comarcales? ¿En serio se creen esa patraña que les dice que eso acerca el poder al pueblo?¿Cuanto de cercanos se sienten ustedes al presidente de su CCAA?¿Es esa cercanía mayor que la que sienten por el Presidente del Gobierno?

Respóndanse ustedes con el corazón. Si lo hacen mal, a los únicos que estarán engañando será a ustedes mismos. Plantéense de verdad qué Estado necesitan y actúen en consecuencia. Dejen de piar lo que otros les inculcan con sus evangelizaciones y aprendan de una vez a pensar por ustedes mismos. Acepten que las decisiones se han de someter a un juicio que las evalúe a un largo plazo que les permita suponer los movimientos que éstas provocarán y sabrán si ellas les convienen o no.

En definitiva, dejen de ser cortoplacistas y consumidores de eslóganes virales encaminados a comprarles un voto que es, a fin de cuentas, la única arma que tienen para sentirse de verdad representados en la esfera política.

Hace meses decidí que mis lecturas diarias, cuando pudieran éstas producirse, se limitarían a aquellas que al fin y al cabo me ofrecieran conocimiento, actualidad y opinión. Llevado por aquel impulso renovador de mi Google Reader y la certeza de creer que hacía exactamente lo que mi forma de mantener el blog necesitaba, eliminé todos los blogs que no fuesen de información u opinión.

Hoy debo reconocer que tengo necesidad de leer de nuevo blogs de humor y entrenetimiento. La razón es sencilla; la política ha invadido definitivamente las Redes Sociales.

Sólo nos quedan los blogs para sentirnos libres...y no todos, ni siquiera el mío, sirven para tal fin. Las Redes Sociales morirán antes que la blogosfera, pero no porque les falte la vida, sino más bien porque las despersonalizamos a la carrera y las convertimos en panfletos, en propagandas y márketing viral.

Una pena la verdad, pero al menos siempre nos quedará la blogocosa...¿no?

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Somewhere Over the Rainbow y Mercy

Sencillamente algo de buena música para esta noche de Sábado...

Los más viejos del lugar recordarán sin duda alguna las mil y una burlas que servidor ha dedicado a lo largo de los años a quienes, con un egocentrismo propio de los más cínicos y analfabetos del lugar, dedicaban segundos de sus vidas a despropósitos tales como decir que estaban en la T4 esperando un avión, como si de ello dependiera el precio del pan que cualquiera se prestaba a comprar en su panadería de toda la vida.

Lo de hoy de Rajoy ha sido de circo. De pan y circo más exactamente. Ha escrito un tuit, uno solamente, y ya tiene más de 15.000 seguidores. Vamos que con el segundo ya puede ir temblando el bueno de Charlie Seen y su record personal de obtener 1.000.000 de seguidores en 25h. y 17min. Claro que también dicen las malas lenguas que Rajoy sí que tiene pensado su segundo tuit, pero que al haberlo escrito en una servilleta para contar caracteres, ha caído en la cuenta de que no entiende su propia letra y se ha quedado bloqueado.

El caso, lo serio del tema, no es tanto la chanza a cuenta de un solitario tuit, o las reminiscencias a las que el mismo nos retrotrae en lo que a recuerdos y vivencias pasadas se refiere. No es tanto el dejavu que nos aflige al contemplar tales actos y observar que finalmente el pajarito azul ha perdido ya su inocencia para convertirse en una monstruosa apisonadora dedicada ya al cien por cien a evangelizar a la ciudadanía. Más bien es vislumbrar el horror que significa el certificar, que como borregos, hemos cambiado a los antiguos gurús, padres del microbloggin, por otros que ni tan siquiera saben cómo funciona el pájaro de los cojones, y que si no fuera por las elecciones, ni tan siquiera perderían un segundo de sus vidas en aprenderlo.

Twitter creo que ya ha pasado a un nivel profesional que catapultará a la propia herramienta a un grado de primera necesidad que facilitará que ésta u otras por el estilo, se conviertan ya en presente y futuro de la comunicación entre empresas, políticos y ciudadanos. Y lo ha hecho del mismo y errado modo en que los antiguos gurús lo hicieron, escribiendo una tontería que nada aporta al mundo salvo la certeza de que quien lo escribió es sin duda el bueno de Mariano.

Otro hubiese puesto que estaba en la T4.

Sin duda alguna pocas cosas hay en esta vida que los hombres, y utilizo esta expresión en su término netamente masculino, no hayamos aprendido como algo necesario de toda necesidad en lo que pertoca a la higiene propia y ajena. Y pongo en liza la cuestión ajena, porque servidor se pone muchas veces en la situación de pensar quien habrá sido el que tocó por última vez el pomo de la puerta del servicio público en el que se presta a entrar y si por casualidad el susodicho habrá accedido a cumplir con las normas básicas de higiene personal que lo obligan a uno a lavarse las manos, cuanto menos, después de hacer las aguas menores.

La realidad, la triste realidad que lo encadena a uno al pilón del espanto y el asco en su vertiente más exagerada, nos dice que pocos, poquísimos ciudadanos que se hacen llamar seres humanos, tienen a bien cumplir con la higiene personal y ajena, puesto que secan sus dedos de las pocas gotas que les salpican en su micción particular, con un insuficiente y espantoso movimiento de manos en rápido frotamiento contra el lateral de los pantalones, que no hace más que agudizar la infamia que representa la insensibilidad, la guarrería y el abandono personal al que se abandonan a ellos y a quienes les suceden en la utilización de los servicios públicos.

Hay veces en las que uno piensa que tal vez no debería existir ni un solo destino que nos llevara más allá de tres calles de nuestro water particular. Así al menos nos evitaríamos tener que comulgar con la cochambre de algunos que, lejos de los servicios que habitualmente utilizan y apartados de las miradas de quienes los suelen conocer, disfrutan revolcándose en su propia mierda mientras la esparcen alrededor para que otros desprevenidos visitadores de servicios públicos puedan sin saberlo disfrutar lo mismo que ellos.

Dedicado a todos esos que visten tan bien y que después de mear, lejos de lavarse las manos, salen del servicio dispuestos a ofrecer un apretón de manos al amigo de toda la vida que se encuentran en plena calle. Guarros, que sois unos guarros.

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El dinero público sí es de todos

...yo soy un presidente autonómico, no un contable, y no afronto la política con esa mentalidad...
Esta es una de las frases que el ex Presidente de Castilla la Mancha ha regalado a nuestros oídos en una entrevista que le ha hecho el periódico El País. A decir verdad, ésta no sería más que una simple frase sacada de contexto si no fuese porque en sí misma es toda una declaración de principios. Pero no de los míticos apadrinados por los hermanos Marx sino de los malos, de los equivocados, de los que se tienen cuando uno en realidad es un ignorante, de aquellos que de verdad creen en aquella otra máxima que reza "el dinero público no es de nadie".

Si hay algo que servidor de ustedes daba como cierto de toda certeza, era que los políticos no eran más que administradores públicos elegidos democráticamente cuya función principal era, como dice su propio nombre; administrar. Es por eso que no es obligatorio que alguien sea médico para ser Ministro de Sanidad, aunque sí recomendable, contable para ser Ministro de Economía, o militar para ser el titular de Defensa.

En realidad yo creía que el trabajo de decidir qué cosas se podían hacer y qué otras no, era más cuestión de unos actores que actuaban en segundo plano y que en ese caso sí eran expertos en la materia. Ciudadanos actualmente llamados por la plebe "enchufados" que antaño pasaron por ser simplemente "asesores" y que limitaron su labor a informar a los titulares políticos de los pros y contras de las decisiones y su consiguiente viabilidad. Asesores que tenían como principal función dirimir cuales de todas las inversiones públicas eran más necesarias para la ciudadanía y cuales eran innecesarias para la misma. Ciudadanos plenamente conscientes de que el dinero no crecía en los árboles y que todo, absolutamente todo el que se gastaran saldría previamente de los bolsillos de una ciudadanía crédula que al final llegó a dar por buena aquella infausta sentencia que decía que "el dinero público no era de nadie".

Y éste es el error que mayormente cometen los políticos en la actualidad. Dar por ignorantes a unos ciudadanos con cumplidas herramientas de comunicación que ya no dependen enteramente de una tv pública para estar informados sino que disertan, debaten y se informan entre sí, dando forma a un tejido social globalizado que se erige en juez y parte  de un quehacer político diario, que cada día más, sufre la auditoría moral de una ciudadanía, que hace tiempo ya que pasó los años de pubertad democrática, para convertirse en toda una señorita de mirada crítica, inteligente y carente de toda simpleza ideológica.

Una palmaria frase que pone negro sobre blanco cuan equivocados están los políticos de hoy en día sobre las cuestiones que de verdad preocupan a una ciudadanía asfixiada por la crisis, el paro y la indiferencia políticas...

Video promocional de la candidatura de les Festes de la Mare de Déu de la Salut d'Algemesí para convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO

Perdonadme pero necesitaba ponerlo jejeje. Aquí se os explica muy bien qué representa y qué significa para un Almegesinense una fiesta como ésta. Un saludo!

Os dejo este magnífico vídeo-homenaje que la tv local de mi ciudad, Algemesí, ha realizado en conmemoración de las fiestas patronales en honor a la Mare de Deu de la Salut. Esto es Algemesí, éste su orgullo y yo un ciudadano amante que por trabajo no puede disfrutar de estas fiestas. En fin, con trabajadores como los de BercaTV tampoco hace falta estar allí para disfrutarlo ¿no creéis?

Festa de la Mare de Déu de la Salut 2011 from Berca TV on Vimeo.

Y de extra, La Nit del Retorn de la Mare de Deu. ¡Quien pudiera estar allí para disfrutarlo!

LA MUIXERANGA - NIT DEL RETORN 2011 from Berca TV on Vimeo.

Pasado mañana hará diez años del atentado que cambiaría la historia reciente y futura del mundo. Y que lo cambiaría de tal forma que ni siquiera los que acostumbrábamos a vivir en él seríamos hoy capaces de reconocerlo. Ni aún habiendo sigo testigos mudos del transcurrir de un tiempo que nos ha conducido hasta el actual, terrorífico y decepcionante presente.

Es una lástima que una tragedia como la que aquel fatídico 11S vivimos no haya sido suficiente para hacernos comprender, reconocer y rectificar los errores que nos llevaron hasta aquel infausto punto de inflexión en las relaciones internacionales entre países.

Si antes de que aquellos aviones atravesaran los corazones de millones de estupefactos televidentes, las relaciones entre los distintos gobiernos se limitaban la mayor de las veces a mantener imperturbable la indiferencia propia de quien cree a pies juntillas aquello de que cada quien se busca sus propios problemas, el transcurso de los diez años siguientes no ha derivado en nada más que en la simple disección y partición de un mundo globalizado en dos grandes hemisferios, nítidamente diferenciados entre sí y que a ojos de cualquier ciudadano con dos dedos de frente no debería ser más que un mero rescoldo de un pensamiento desfasado, inútil y obsoleto; las religiones.

Tres mil y pico muertos en unas torres gemelas, unas cuantas guerras en distintos países y unas cuantas empresas armamentísticas forrándose a manos llenas mientras el mundo entre en crisis de deuda. Ese es al fin y al cabo el único balance fehaciente del décimo aniversario del 11S.


...se limita a una imagen gráfica que se dio el día en que se aprobó la Reforma Constitucional en su art. 135 y que felizmente acabó con la jugarreta de Llamazares que salvó a España de otro chantaje más de CIU. Así de vendidos a las periferias nacionalistas está el 90% de la ciudadanía Española:

Para evitar esto y nada más que para eso, hace falta una reforma de la ley electoral que cambie la división circunscripcional por provincias y de paso a una única sin límite mínimo para acceder a la representatividad.
Leyendo el artículo que hoy publica Juan Miguel Muñoz en El País, me sorprendo al encontrar en un mismo párrafo dos frases antológicamente opuestas, que sin embargo, son enlazadas una tras otra sin pudor ni rubor alguno en un interesado intento de dar a entender que la deriva Islamista que la revolución Libia está tomando es sólo testimonial y provocada únicamente por el conservadurismo religioso predominante entre la sociedad de ese país.
....el programa esbozado por el CNT establece que Libia es un Estado con el islam como religión oficial y la sharia como fuente principal de la legislación. Un aspecto que no provoca ningún rechazo en una sociedad profundamente conservadora y donde los sentimientos religiosos -durante cuatro décadas de dictadura- han aflorado con enorme vigor. Por lo demás, el plan describe un Estado homologable a las democracias europeas. Se garantizarán la igualdad ante la ley, las libertades de expresión, de manifestación y de formación de partidos y organizaciones; se protegerán los derechos de las minorías, y se prohibirá la discriminación por razones ideológicas, étnicas, religiosas y de género o filiación tribal....
No logro saber cómo se podrá conciliar la igualdad en un país cuyas leyes nacen de La Sharia. Más cuando la propia Sharia dictamina una serie de reglas que penalizan comportamientos femeninos tales como:
  • La mujer debe esconder su belleza de los que no son su “Máharim” (personas entre las que el matrimonio sería ilegítimo por razones de parentesco).
  • El engalanamiento.
  • Saludar a los hombres que no son “Máharim”.
  • Quedarse sola con un hombre extraño.
  • No bajar la mirada.
  • La mujer que habiendo sido violada no sea capaz de aportar cuatro testigos que corroboren su testimonio será culpable de adulterio.
Y tampoco cómo se puede decir que bajo la influencia de una ley como La Sharia se estará cerca de la Democracia Occidental, cuando por ejemplo en ésta se penalizan cuestiones como:
  • El ser homosexual.
  • La desobediencia de las mujeres hacia sus maridos o padres.
  • Las relaciones con infieles.
  • El no cumplimiento de las normas de vestimenta de las mujeres, que en caso de ser violadas, pasan a ser culpables e incitadores de tal acto.
  • La palabra de una mujer en un caso de adulterio no tendrá validez.
  • La palabra de una mujer en un juicio vale la mitad que la de un hombre.
Sea como sea no encuentro forma alguna de entrelazar dos formas de entender el mundo tan distintas.

En fin, yo no puedo hacer más.

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Los orígenes

Hace unos días se celebró día del blog. Día que por supuesto pasó desapercibido para una blogosfera ya inmersa completamente en el micro-blogging y que limitó las fiestas a unos pocos posts recordatorios que fueron más testimoniales que otra cosa. El caso es que mientras leía unos cuantos posts acerca de ello, me di cuenta de que servidor era una especie de rareza en la biodiversidad que por aquí habita. Y la rareza estriba en que no se el día en que comencé a escribir en un blog.

Uno ve con cierta envidia cómo muchos celebran sus cumpleaños blogueros con infinidad de agradecimientos y reseñas de compañeros de viaje. Incluso ve cómo otros tantos les recuerdan a los propios autores que se acerca su aniversario bloguero. Pero díganme una cosa señores ¿no les ha extrañado nunca que yo no celebrara una cosa así? Más cuando en ésta bitácora la blogocosa siempre tuvo una importancia proverbial en lo que al contenido del blog se trataba...

La realidad es que no lo celebro por la sencilla razón de que no se cuando comencé a escribir en un blog. Puede que sí pudiera decirles quienes estaban ya por aquí. Marcelino podría ser uno de ellos, como también Manuel, Adolfo, Rogelio, Enrique, Ricardo, Fernando...todos eran por aquel entonces ya grandes de la blogosfera y también mucho más cercanos, más de la tabla rasa. Hoy, al igual que servidor, viven un tanto alejados de todo y no se preocupan, por tiempo o por ganas, de hacer aquellas interminables rondas de blogroll con la que dar los buenos días, que al final todos acabamos reconociendo como vacías y falsas. Incluso vi nacer blogs que en poco tiempo alcanzaron la cima y se desvanecieron como polvo arrastrado por un viento huracanado. Blogs que saltaron a la fama en concursos y que convirtieron a sus autores a los primeros bloguers en escribir en periódicos digitales. Recuerdo un taxista, uno con una mesa que cojeaba...Incluso un montón de bloguers que acabamos formando una cosa llamada 'Cuadrilla'...

Puedo recordar el estado en que se encontraba la blogosfera. Recordar aquellas luchas porque un tal Enrique Dans se empeñaba a negar que los Spaces eran blogs. Recordar también cómo se debatían esas cosas en los eventos en los que se ponía sobre la mesa qué era y qué no una bitácora. Rememorar cómo para desacreditar a los Spaces se los tildaba de simples Redes Sociales. ¡Qué vista tuvieron entonces aquellos tipejos!

Recuerdo también que en aquella época la parte de la blogosfera que hoy es profesional enarbolaba una bandera con un búho como escudo en contra de la publicidad. Y también haberlos visto recular ante un cheque y sin cambiar el paso darse la vuelta y defender lo contrario sin siquiera pestañear. Recuerdo las rondas de antes. Los comentarios con un simple "buenos días". E incluso recuerdo conversaciones, verdaderas conversaciones en los comentarios que alargaban interminablemente las entradas, haciendo que la lectura de las mismas se hiciera prácticamente imposible al tiempo que transformaban los posts en lo más parecido a un foro que pudiera recordar.

Recuerdo la explosión de éxito que tuvieron los blogs de ayuda. El reconocimiento que éstos atesoraban en la blogosfera y el verdadero favor desinteresado que ofrecían a sus lectores. Y también recuerdo a los traductores, aquellos que limitan su productividad blogueril a realizar traducciones de blogs anglosajones sin mentarlos para hacerlos pasar por propios. Sí de eso aún hoy puedes encontrar por esta blogocosa nuestra.

Recuerdo no saber enlazar y aprender a hacerlo mientras comprendía que 'enlace' e 'hipervínculo' eran lo mismo. Aprender a subir fotografías y hacerlo sin robarlas del hosting de quien las subió antes. Aprender palabros como 'Hotlinking' que se referían precisamente a lo anterior, como 'host' o como 'dominio'. Recuerdo principalmente aprender sin descanso cada día una cosa nueva.

Recuerdo las guerras para saber qué plataforma era mejor para bloguear. La llegada de la publicidad, la profesionalización de la blogosfera, el Facebook, el twitter, el tuenti, el fourquare, el LinkedIn y demás herramientas que después pasaron a llamarse dospuntoceristas. Pero lo que principalmente recuerdo es aprender a reconocer cuanto bien me podía hacer el blog a mi mismo. Cuanta libertad, educación y capacidad de pensar me podía ofrecer algo que simplemente estaba subido a una nube digital intangible. Cuanta capacidad de asimilación y comprensión me podía ofrecer una simple bitácora.

En fin que yo no recuerdo cuando comencé a escribir en un blog. Creo que fue por allá el 2004 o 2005. En aquel entonces ni siquiera sabía que lo que hacía era escribir en un blog y ese blog lo borré por culpa de un cabreo descomunal con Microsoft porque se empeñaba en censurar Barts que enseñaban el culo. Y también madres que daban de mamar a sus hijos. Incluso Davids de Miguel Angel. ¡Aquello sí que era luchar contra molinos de viento!

El caso es que no podría poner una fecha y por eso no celebro aniversarios. Será que siempre me parecieron un recordatorio de lo viejos que nos hacemos. Y uno, que es muy cuco para estas cosas, prefiere no cumplir ninguno antes que sumar edades que poco o nada le aportan a quien, en espíritu, siempre será un jovial y enrabietado usuario.

En fin, he aquí mi tardío pero no por ellos menos emotivo recordatorio del día del blog.

La política siempre tuvo como principal característica el ser demasiado complicada para quienes, desde la indigencia democrática, clamaban por entender y participar de los votos que habían arrojado en las urnas. El premio por tan loable insistencia solía acabar con un "no te consulto porque no lo entenderías", o en su caso, un "quisiéramos haberlo compartido con la ciudadanía, pero no había tiempo". Que no significa ésto que esté contra lo que ello conlleva, sino que más bien viene a constatar un hecho que ya de por si en democracia es bastante deplorable; la ciudadanía siempre acaba ninguneada.

La misma suerte, ser ninguneado digo, solían correr quienes desde sus púlpitos en forma de blogs creían poder azuzar a la ciudadanía para que aprendiera a pensar por si misma.

¡Pobres ilusos metidos a editorialistas callejeros! La ciudadanía ya sabía qué era lo que tenía que hacer sin que ellos se lo dijeran; ¡había que acudir a las plazas a reclamar sus derechos! Y se lo creían. Y mientras tanto, se confundían con miles de mensajes lanzados en asambleas horizontales que acababan por enmarañarse con ideologías que se suponía se estaba combatiendo, y terminaban siendo absorbidos por los mismos que ostentaban el poder sin que nadie llegara siquiera a plantearse si en verdad les habían estafado.

Exactamente lo mismo que aquel octogenario, Stéphane Hessel, que puso en pié de guerra a toda una base de la izquierda para acabar viéndola convertida al indigenismo de las plazas y las romerías, mientras en los palacios y Congresos estrechaba las manos de los mandamases. El mismo que tras escribir un librito y encender las fogatas de La Bastilla Española, acabó señalando con el dedo al contrario de donde sus acólitos miraban.

Si nos hubiesen dicho antes qué tan sencillo era hacer política. Lo sencillo que era decir y desdecirse a renglón seguido sin temor alguno a reprimendas y saberse protegido por un colchón opinativo, cubierto bajo el paraguas de las líneas editoriales, para decir una cosa y la contraria mientras los chupópteros profesionales se rebanaban los sesos en busca de la cuadratura del círculo que diera consistencia a lo que no era más que una mera contradicción.

Si nos lo hubiesen dicho, digo, sencillamente no nos lo hubiésemos creído.

Pocas acciones hay más contundentes que la que ha realizado hoy el señor Gaspar Llamazares con respecto a las enmiendas transaccionales, y que acerquen de forma más decidida a un pueblo con su clase política. Este buen hombre, con el que no comparto casi nada ideológicamente, ha conseguido él solito dilapidar todas las posibilidades que tenían los nacionalistas catalanes de sacar rédito político de una reforma constitucional que en nada afectaba a los regionalismos que ellos representan.

Con el voto en contra de las enmiendas, el señor Llamazares ha conseguido tumbar un gol por toda la escuadra del nacionalismo, que más adelante seguro nos hubiese costado una nueva transferencia, dinero y quebraderos de cabeza.

Es curioso que un Republicano confeso diga abiertamente que tiene espíritu, pero no lo olviden, hoy el señor Gaspar Llamazares le ha hecho un favor inmenso a la democracia. Ha impedido que de nuevo PP y PSOE se vendan por cuatro votos innecesarios a un partido en cuya frente está tatuado el símbolo del dólar.

En un país en que al mirar arriba no viéramos más que aire y soledad. Donde al intentar ver quien estaba a los mandos de la nave, comprobáramos despavoridos que quien ostentara ese cargo nos contemplara con burlesca mirada. Si acertáramos a vislumbrar el oscuro y tenebroso viaje que nos aguardara tras la bruma matinal de un Septiembre cualquiera...

Entonces, queridos amigos, seguro que nuestra fortaleza y nuestras efervescentes ganas de sobrevivir a un Otoño más, quedarían dilapidadas desde la raíz hasta la más alta de las almenaras de nuestras fortalezas, arrasadas por una ola de indecible destrucción ideológica que abocaría a la mitad de la ciudadanía a un páramo desierto en que sus papeletas no encontraran urna donde ser depositadas...

Observar el mundo dospuntocerista que nos rodea. Embriagarnos con el monótono pitido de un Twitter encendido en llamas, mientras su hastag preferido de los últimos meses se escora irremediablemente un poco más cada día hacia la izquierda. Atinar a descubrir cómo las ratas abandonan el barco ideológico de un partido en clara carrera implosiva. Contemplar cómo las opiniones viran incontables grados, para situarse a la par de unas olas que se generaron desde una ciudadanía hoy ninguneada y que han sido tomadas por gurús sectarios que claman con la boca pequeña contra un gobierno que hasta hace dos días contaba con todo su beneplácito...

Ver todo esto y mantener la calma es más de lo que cualquier ciudadano con posibilidades de permanecer por estos lares es capaz de soportar sin sucumbir a su griterío y fanatismo. Leer y escuchar simplificaciones de los echos, resúmenes sesgados de lo que sucede alrededor y pareados golosos dirigidos exclusivamente al ataque sin razón ni fin, es más, mucho más de lo que cualquiera pudiera soportar.

Y lo malo es que no hay posibilidad de cerrar esta ventana huracanada, puesto que para dejar de escuchar el insistente pitido que nos recuerda la tormenta que nos rodea, sería necesario cesar en su escucha y por ende, aislarse en una burbuja unopuntocerista que nos mantuviera en una asincrónica y nada recomendable ignorancia opinativa.

La información instantánea ha tomado el mando de la actualidad de manos de nosotros mismos, que no nos hemos convertido más que en simples altavoces de unos órganos de poder, que en plena orgía despótica y como si del mismísimo diablo se tratara, nos hacen creer que no existen para salvaguardarse así de cualquier ataque con que les pudiéramos amenazar.

La ciudadanía ha tomado los medios de manos de twitter, y con ello, el anarquismo y la visceralidad han llenado la actualidad de cadavéricos titulares con los que los medios tradicionales intentan seducir a una ciudadanía, en plena toma de una ficticia Bastilla, en la que toda la herrumbre democrática que hoy lucha por sobrevivir en este país sea borrada del mapa, sin discriminar bueno de malo, útil de inútil, sesgado de sosegado.

En días como hoy el anacronismo de rezar se convierte en virtud porque si esto sucede en Septiembre, qué no nos deparará el próximo Noviembre...

Macías es autor de una frase fantástica que tuvo poco eco en Galicia, donde normalmente las sensibilidades van más por la cosa del gentilicio que por las menudencias de lo terrenal. En una entrevista Macías aseguró ser un gran usuario del AVE, y ante la pregunta de si no consideraba él que los gallegos debían tener el mismo derecho, respondió: “Cataluña no puede aspirar a tener el marisco gallego ni Galicia el cava catalán”. Esta gente no sólo ha pasado por la facultad y sacado títulos, sino que sus países los han considerado aptos para gobernar, y algunos de ellos incluso han formado familias y salen a cenar con ellas.
Sacado de un párrafo de Manuel Jabois en jotdown.
Cuando esta mañana leía algunas informaciones y posts de reconocidos periodistas, me sorprendía ver tantas referencias a la refundación de una nueva izquierda que lograra representar a todos los ciudadanos desencantados con la política de los últimos tiempos y que dejaba a quienes son de derechas con la única posibilidad de seguir votando lo mismo de siempre debido a su inexistente cabida en los horizontes ideológicos del nuevo partido.

Esa izquierda que hoy ya sin tapujos ha decidido tomar 'La Bastilla' ideológica de un #15m apagado y desorientado por la impotencia de quienes fueron sus verdaderos precursores, los ciudadanos de a pié, es la misma que hasta ayer pregonaba las bondades de un partido Socialista venido a menos, e idolatraba a sus dirigentes arrogándoles la gloria de ser los únicos capaces de llevar a buen puerto el barco de los derechos sociales.

Los mismos que defendían que éste gobierno de hoy era el que mayor gasto social había hecho en la historia democáticamente de España, mientras obviaban que si bien eso era cierto, también lo era que la razón del incremento en el gasto no respondía más que al aumento de parados y los pagos que ello conllevaba. Los mismos que hasta ayer defendían que los políticos eran los máximos representantes de la Soberanía Nacional. Los mismos que no saben perder y que por ello inventan una refundación que acabará siendo residual por la sencilla razón de que los Españoles no los leen a ellos, sino a los medios tradicionales.

Los mismos, que siendo buenos periodistas. no dudan en utilizar el vocabulario popular (en este caso #indignados con hastag y todo) para acercarse a un pueblo ebrio de populismos en el que cualquier tipo con media ostia de cara es capaz de convertirse en gurú de la opinión y abanderado de una nueva izquierda cuya máxima expresión se reduce a un simple y llano "no nos representan".

No señores, el #15m era apartidario si no recuerdo mal. No era ni de izquierdas ni de derechas ¿o es que no lo recuerdan? Fueron ustedes quienes cansinamente lo repetían hasta la saciedad. Sí ustedes mismos eran los que decían que no buscaba más que la transición de una democracia representativa a otra participativa. Que aquí cabíamos todos, de izquierdas, de derechas, adultos, jóvenes y ancianos...

Pero ustedes, con sus cantos de sirena y su sectarismo acartonado, han conseguido dogmatizar un movimiento ciudadano para mantenerse en la poltrona idearia que siempre necesitaron.

Ustedes, periodistas en su mínima expresión, son los que finalmente han matado al movimiento para convertirlo en un simple rescoldo de un Partido Socialista sumido en una desbandada general, que equivocadamente creen ustedes que finalizará con su disolución, pero que pervivirá por muchos años gracias a que pocos son los que alguna vez los leen en sus twitters y blogs.

Y menos mal.

Parece que el movimiento comienza a plantearse de verdad metas serias que le permitan sobrevivir a las próximas elecciones generales. Ese deseo aún etéreo de una unión de partidos con posibilidades de tener escaños, bajo unas siglas que pudieran aglutinar el desencanto de una ciudadanía, representada por unos cientos la mayoría de las veces, que ayer peregrinaron en procesión de Ferraz a Génova en democrática y laica marcha.

No crean que me molesta, más bien al contrario, a mi me parece perfecto, aunque me desagrada, he de reconocerlo, que se pida en los llamamientos que esos partidos sean simplemente de "izquierdas".¿Acaso uno de derechas no podría participar?¿O es que tener un partido de derechas en la coalición sería poco menos que permitir la entrada del lobo en la madriguera? Pedir una unión de partidos para arrebatar el poder a los que actualmente lo detentan y hacerlo mientras se exige que éstos sean de izquierdas, es poco menos que dejar fuera de la partida a una amplia mayoría de ciudadanos que estarían también por el cambio. Etiquetarlos aún incluso antes de que se hallan puesto en contacto, una temeridad.

Pero lo que creo sobre todas las cosas es que el  movimiento pasará de multitudinario a residual en cuanto ello se escenifique. La razón es sencilla, aún cuando el seguimiento del movimiento es multitudinario en radios, televisiones y Redes Sociales, la fidelización es simplemente simbólica. La sectarización que en algunas cuestiones ha sufrido el movimiento de manos de algunos grupos, ha provocado el desencanto de muchos ciudadanos que de buena gana los hubiesen apoyado, pero que han sentido sus ataques en carne propia. Pocos de los que están en paro han acudido a las manifestaciones. Poquísimos simpatizantes con la verdadera libertad religiosa serán capaces de apoyarlos tras la #JMJ. Y poquísimos votantes de derechas aceptarán votar una coalición empíricamente de "izquierdas".

Tal vez si dejaran las etiquetas para otra ocasión. Si no sintiesen la temeraria necesidad de marcar siempre distancias que una opción política como la de la derecha. Si no pretendieran imponer un ideario de izquierdas a quienes simplemente intentan hacer cambiar la política de éste país...