Me sorprende ver cómo de voluble puede llegar a ser la blogocosa. Recuerdo el día en que llegué aquí, a los blogs. En aquel tiempo prácticamente todo lo que se escribía estaba encaminado en una sola dirección, atacar a un sector de la población que votaba más hacia la derecha que a la izquierda.

Diría el sabio que no es más inteligente quien supedita siempre su voto o querencia en un sentido o en otro, sino quien con el pasar del tiempo, es capaz de medir los pros y los contras de una opción y se decide por cambiarla. Eso, aunque ahora veamos en la blogosfera muchos artículos que atacan al partido que gobierna, no es exactamente lo que ocurre, sino más bien todo lo contrario.

Como muy bien escribe el bueno de Manuel en su blog en su versión del poema de Martin Niemöller

Primero vinieron por los enlaces y no dije nada porque yo no enlazaba.

Luego vinieron por las descargas y no dije nada porque yo no descargaba.

Luego vinieron por los blogs y no dije nada porque yo no era blogger.

Luego vinieron por las redes sociales y no dije nada porque yo era más de Kindle.

Luego vinieron por , pero para entonces ya no quedaba nadie que pudiera ayudarme.”

Durante años los bloguers se han olvidado de lo que era justo y lo que no.

No en vano nadie les pidió que declararan sus ingresos en adsense y eso les hizo poder comprarse algún caprichillo. No, no se hicieron ricos, pero consiguieron algo con lo que no contaban cuando comenzaron a escribir sus blogs, ganar dinero.

Todas las empresas, absolutamente todas, comienzan su andadura por la travesía de los negocios de forma similar. Al principio todas son pequeñas, familiares, y conforme va pasando el tiempo su volumen va creciendo hasta el punto de convertirse en referentes en su sector. No es que sus dueños supieran antes de comenzar el lugar al que llegarían, es que simplemente trabajaron para hacerlo y lo consiguieron.

En la blogosfera es distinto. Como decían en una película que vi el otro día…

…hubo un tiempo en que la blogosfera era un sueño. Eran tan frágil que solo respirar a su lado podía eliminarla de la faz de la tierra. Tal era su fragilidad…

Durante meses se hizo una campaña en contra de la publicidad, que fue abanderada por algunos de los que hoy son referencia en esto de la blogocoosa, y cuya finalidad fue eliminar aquella indecencia de la publicidad en los blogs. Tal era la creencia en aquellos tiempos, tal es la realidad ahora. La inmensa mayoría de los que se sumaron a ella no pensaron si lo que decían era bueno o malo, tan solo se adhirieron a una blogocampaña que los hizo sentirse más poderosos de lo que realmente eran. Pero no ellos, los que ahora son iconos de la blogocosa, sino los otros, los que hicieron que con sus enlaces la campaña resistiera el paso del tiempo y los hiciera fuertes. Todo aquel ímpetu se tornó en una simple moda…solo en eso.

Hoy todos esos que algún día se sumaron a lo del búho han escrito, escriben, o están a punto de escribir, algún artículo referente a cómo ganar dinero con los blogs. Todos han sucumbido a ello, todos han elegido la pasta, como decía Alvy con aquello del gran dilema, todos dejaron que el búho se muriera.

Y dirán ustedes, ¿porqué contar batallitas del pasado? Pues muy sencillo queridos amigos, porque no hace mucho hemos presenciado exactamente el mismo proceder con eso del #manifiesto.

Mírenlo con la perspectiva necesaria y verán que otra vez los mismos, esos que dijeron que no, pero cambiaron de opinión cuando les llenaron los bolsillos, han ejecutado la misma jugada maestra y les ha salido de órdago. No, no hemos aprendido nada, somos los mismos bloguers influenciables que fuimos siempre, pero esta vez con el bolsillo un poco más lleno.

Cuatro amigos bloguers se sientan frente a una mesa de un café, redactan en cuatro minutos un manifiesto, lo publican en sus blogs y acto seguido la blogosfera entera se hace eco de esto y se suma a ello sin pensarlo dos veces.

Son éstos, los mismos que hoy piden que el estado no pueda cerrar una web por incumplir los derechos de autor, los que se rasgan las vestiduras cuando alguien decide clonar sus blogs. Los mismos que marcan sus feeds para que nadie pueda recopilarlos en ninguna web sin que su marca sea vista. Esos que creen que su trabajo sí que vale dinero y el de los demás no.

Y nos olvidamos, nos olvidamos de las obligaciones que tenemos como bloguers.

Esas obligaciones que expuso Fernando en su blog.

Queremos tener nuestros derechos, pero acto seguido omitimos nuestras obligaciones. Seamos serios por una vez, y si conseguimos que el gobierno de marcha atrás y haga necesario que sea un juez quien dictamine el cierre o no de una web, consintamos en someternos también nosotros a la ley y que sea denunciado todo aquel que genere ingresos ilícitos en su blog. Que sea denunciado quien injurie, quien atente contra la propiedad intelectual, quien difame, quien viole los derechos de una marca, quien con sus comentarios desprestigie un producto, quien atente contra los derechos morales de cualquiera, calumnie o invada la privacidad…que todos ellos sean perseguidos.

Y entonces, cuando lo justo y lo sujeto escrupulosamente a la ley sea la realidad, será cuando habrá llegado el momento de seguir los consejos de Fernando y deberemos conseguirnos un seguro de responsabilidad civil por si acaso.

Si amigos, como la blogosfera, la justicia es algo tan frágil, que un solo suspiro es capaz de hacer que se desvanezca. Pidamos justicia, pero por favor no nos convirtamos en simples comparsas de otros que tienen las miras mucho más altas que las nuestras.

Ustedes quieren ser solo bloguers que cuentan sus cosas y que no pretenden hacer nada raro con sus bitácoras. Continúen así, pero olvídense de seguir extrañas corrientes de opinión que se convierten en moda al segundo y que ni ustedes ni yo sabemos a qué puerto nos llevarán.

No se conviertan en simples cobayas. No se conviertan en los peones de una partida de ajedrez que les viene, de todas todas, demasiado grande.

3 Comentarios:

    Estás en tu salsa últimamente, ja, ja.

    La verdad es que hacía mucho tiempo que no hablaba tanto de blogs como últimamente jejeje

    Magnífico, redondo, pero tengo una pregunta, quizás no para ti, sino para Alvy. ¿Qué diferencia hay entre publicidad y patrocinadores?

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