4 Comentarios

Hemos vuelto...

Tras casi una semana completa de reposo total en el sofá, una semana de entera en la que nos hemos atiborrado a Frenadols, una semana en la que solo hemos visto televisión y el techo de la habitación mientras veíamos pasar las horas, hemos vuelto.

gripazo Y mira que lo hemos pasado mal los dos, la parienta y yo, que como buen  matrimonio somos de los que nos gusta compartirlo todo, incluso los gripazos. Hemos visto más televisión juntos esta semana que en todo nuestro matrimonio y noviazgo juntos. Hemos compartidos paquetes de pañuelos (hoy tenemos que ir a comprar más, el alijo se ha acabado), también tenemos que comprar más Frenadols, más caramelos para la tos, más leche, más de todo. Habrá que aprovechar que hoy estamos los dos un poco mejor.

Y como me encuentro lo suficientemente mejor como para escribir esta entrada os relataré como creo que fue el contagio...que se que os interesa.

El Domingo fuimos a casa de mis tíos a comernos la paella de todos los Domingos. Más cuando estábamos ya sentados a la mesa se sentó a mi lado mi primo Pascual, que al mirarme me dijo,”tengo un gripazo de miedo”.

Yo como soy muy hombre y de los que no se contagian con nada (al menos eso pensé), le dije que se podía sentar a mi lado (incluso le guardé un trozo de hígado, escondiéndolo bajo la cuchara de las alimañas que se sentaban también alrededor de la paella, y que siempre buscan este nuestro preciado tesoro de la paella). Y ahí que se sentó y comimos uno junto al otro.

La paella.

Para que entendáis mejor el porqué del contagio, os explicaré que la paella se puede comer de dos formas.:

  • En el plato. Cada uno se sirve su comida en el plato y como de él.
  • En la paella. Los comensales se sientan alrededor de la paella (que es circular) y comen cada uno en una orilla. Esta es la mejor forma de comerla.

Como en la familia somos unos veinte o veinticinco para comer todos los Domingos, todos no podemos hacerlo en la paella, por lo que la mayoría lo hacen en plato y unos siete u ocho lo hacemos en la paella propiamente dicha. Y claro, en la paella el contagio es seguro.

Cuando acabamos de comer no sentí nada fuera de lo normal. No me encontraba mal ni atisbaba un gripazo del quince. Solo estaba lleno de paella y dulces de los postres.

Por la noche mis cuñados “los humildes” nos llevaron a cenar a un restaurante de esos de postín. Esos en los que hay que esperar a que el metre te deje entrar en el comedor y esas cosas. ¡Y los cabrones decían que ese lugar no era de pijos!

Pues menos mal que llevaban una de esas cosas de dos comidas por una, porque aún pagando solo la mitad, la factura subió hasta casi los cincuenta Euros. Ah! si, Ginos se llamaba el restaurante. Y no no volveré allí a no ser que me den más descuentos de esos.

El caso es que esta suculenta cena fue lo último sólido que ya comimos. El Lunes me fui a trabajar y desde entonces ya no fuimos personas, ni yo ni mi mujer. Comenzó el calvario de la Gripe.

Y hasta hoy, que ya estoy suficientemente bien como para pasar una horita aquí. Dicen que este año la gripe dura dos semanas y que es fuerte de cojones. ¡Díganmelo a mi, que soy un toro y he caído bajo sus fauces!

Ahora solo me queda ponerme al día con vuestros blogs, pero poco a poco, que aún estoy malo.

4 Comentarios:

    Welcome back, Toni! ^.^

    Besos!

    Thank you Ivana ^o^

    jajajaja

    ¿Ya estas recuperado? pues me alegro mucho. Ahora a postear como un loco otra vez je je je... Saludos

    Y peleando de nuevo Jimmy jajajaja

Publicar un comentario