Quisiera comenzar la entrada de hoy recordándoles a los lectores, o sea a ustedes, una de aquellas lecciones que se nos dieran antaño en la escuela, y que por el echo de tener que memorizarla sí o sí en su tiempo, fue de esas que no se nos olvidaron hasta justo pasado el examen de turno.

¿Recuerdan la lección de las Preposiciones?

Sí, aquellas palabras que hacían que las ideas que se incluían en una frase adquirieran el significado que el autor quería.

A - ANTE - BAJO - CABE - CON - CONTRA - DE - DESDE - EN – ENTRE

- HACIA - HASTA - PARA - POR - SEGÚN - SIN - SO - SOBRE - TRAS

Si nos fijamos en ellas, podremos ver dos que están una junto a la otra. Por los contextos en los que suelen ser utilizadas, son irremediablemente enemigas la una de la otra. Su significado, así como el echo de elegir una u otra para dar forma a una frase, suele decir mucho más del orador de lo que éste se cree.

¿Que no las ven?¿Y si les digo que suelen ser las dos preposiciones en las que se basa el actual discurso político?¿Aún no?¿Y si les digo que son la cuarta y la quinta?¿Y si les digo que de esas dos, hay una que ha sido desterrada del susodicho discurso y que la otra lo ha copado cual célula cancerosa se tratara?¿Adivinan ya en donde está el fallo al que me refiero en el título de la entrada? Exacto, las dos preposiciones son “con” y “contra”.

Yo, que como todos ustedes saben soy un negado que opina sin saber. Que expreso aquí solo la frustración que me acompaña en mi día a día. Que busco un reconocimiento que de pequeño no tuve. Que me creo un mundo y cuando no soy mencionado en otros blogs salto cual felino cazando a un pobre ratón descuidado...

Yo, que a fin de cuentas para algunos y otros muchos, pertenezco a esa sarta de truhanes que nos congratulamos de ser unos falsos intelectuales. Yo, que junto a todos los bloguers que conozco, nos creemos ser “algo” por el mero hecho de opinar sobre cualquier tema y plasmarlo en nuestros blogs para que los demás, normalmente otros bloguers, decidan si lo dicho está bien o mal...

Yo, servidor de ustedes, no imagino cuan difícil puede ser cambiar una preposición por otra.

En el discurso diario que nuestros políticos nos espetan en plena cara, siempre aparece un “contra” en vez de un “con”. Y eso, queramos o no, acaba envenenando el significado de cualquier frase que nos dejen de titular.

Por ejemplo. No hay que luchar contra el gobierno para superar esta crisis, lo que hay que hacer es luchar con el gobierno para superar esta crisis. No hay que ir contra el PP para acabar con la corrupción, lo que hay que hacer es luchar con el PP para acabar con ella.

20090507111836-1602606080-patxi-lopez No hay que ir contra nadie para lograr nada.

Es más sencillo ir todos de la mano para lograr las cosas, incluso en política. ¿Un ejemplo? El propio gobierno Vasco y las declaraciones de los dirigentes políticos de los dos partidos que les dan forma. Tendrán sus propias discordias internas, pero ante la delicada tarea que se les ha encomendado desde la propia ciudadanía, sus diferencias, que las hay y muchas, quedan aparcadas e importa, única y exclusivamente, la consecución de un bien común llamado democratización de una sociedad anquilosada por culpa del terrorismo, y la finiquitación definitiva del susodicho.

basagoiti--253x290 Sin duda dos tareas que resultarán difíciles y complicadas, amén de que no será probable que ni en tres o cuatro legislaturas se vean cumplidas. Eso sí, estos dos partidos, PP y PSOE, nos han enseñado un camino que pocos conocíamos y que nos abre una puerta a la confiabilidad en nuestros propios representantes políticos; la de la unión con diferencias para lograr un bien común.

Tal vez, el primer paso que dio lugar a este extraordinario pacto de estado entre PSOE y PP Vascos, fue el de cambiar una de estas preposiciones por la otra. Así se pasó del:

Hay que luchar contra el PP o PSOE para acabar con ETA y de paso exterminar cualquier posibilidad de que ellos se puedan apuntar el tanto del fin de ETA con nosotros, a un sencillo y hermoso; hay que luchar con el PP y PSOE para exterminar cualquier posibilidad de que los terroristas se puedan apuntar el tanto del fin de ETA junto a nosotros.

Sin duda, los dos hermanos mayores tienen mucho que aprender de sus pequeños. Y nos iría bien a todos que se comenzara por este sencillo paso que se llama trabajar con, en vez de trabajar contra

Y no se refiere este post solo a política, ni a sus políticos, sino a toda suerte de posibilidades que nos puedan competer a todos y cada uno de nosotros para mejorar no solo nuestras vidas, sino las de aquellos que nos rodean y que en un sentido o en otro puedan acabar viéndose afectadas por las decisiones que podamos tomar nosotros.

Los grandes cambios siempre comenzaron con pasos pequeños.

Ahorrarnos dos letras a la hora de exponer una frase, además de hacer que gastemos menos tinta, hará que nuestro discurso sea más conciliador y obtendrá más posibilidades de que los demás, aun estando en desacuerdo con nosotros en numerosos temas, tengan esa difícil puerta abierta que les permita sumarse a lo que demandemos sin que sus propias aspiraciones se vean comprometidas.

Recuerda, utiliza un con en vez de un contra y verás como todo se hace mucho más sencillo. Empecemos el cambio por nosotros, puesto que esperar que el ejemplo nos lo brinden nuestros políticos es, además de inútil, harto difícil.

7 Comentarios:

    Como no estar de acuerdo contigo.
    Claro que sí, en estos momentos tanto el PSE y PP vascos son un ejemplo a seguir. Ojalá cundiese el ejemplo.

    Pues si Manolo, esperemos que ese entendimiento acabe extendiéndose al resto de la política y lo que no es la política.

    ¡Vaya Antonio! Hoy se ve que andabamos conectados a la misma neurona ;).

    Me llama mucho la atención cuando varios blogs, varios bloggers, que incluso es evidente que pueden tener puntos enfrentados, en un momento dado, en un periodo de varios días o incluso en horas, y estoy seguro que sin influirse directamente (sin que la causa sea "porque lo leí en"), escriben sobre lo mismo o similar.

    Algo está pasando, es como cuando estás "jarto" de comer tortilla o beber gazpacho en verano y ya no quieres probarla más. Hoy, el ciudadano de la calle, el que piensa en buscar trabajo, pagar una hipoteca, en el colegio de los chiquillos... está hasta las narices del baile del PP-PSOE. Y daría igual que se llamaran XX-YY. De esta parafernalia se cansa todo el que tenga algo de sentido común.

    ¡Un saludo desde Tenerife!

    Vaya! pues te prometo que aún no había llegado a tu post jejeje. Yo creo que es lo que dices. Los ciudadanos cada vez somos menos tontos y nos abrimos a diferentes medios para estar informados. Y eso nos da una visión bastante más global de las cosas de la que podríamos tener seleccionando solo a un tipo de informadores.

    Al final se trata de escribir dejando las vísceras de lado. Y cuando eso sucede pasa lo que ha pasado hoy, que podemos escribir sobre lo mismo y en términos parecidos sin que nos hayamos leído previamente. O sea, que quien habla a través de nuestros teclados es, ni más ni menos, que el sentido común.

    Un saludo.

    No sólo el sentido común. Me huele que muchos, desde muchos puntos de vista, estamos coincidiendo en una cosa. La actual situación política en España ya no hay quien la aguante, por hartazgo, por saciedad, por repudio al insulto generalizado a la inteligencia del ciudadano. Da lo mismo tu tendencia ideológica, porque al final, lo que quieres son soluciones y convivencia para tu día a día. La batalla verbal Madrid-Barça o PP-PSOE están bien para el bar, detrás de una botella de cerveza o un café, para un rato, antes de hablar de cosas reales e interesantes. Tus verdaderas preocupaciones no son las batallitas estúpidas PP vs. PSOE, sino la hipoteca, los niños, la salud, el trabajo (por supuesto), si me sacaré la primitiva, el divorcio, la boda que tengo que organizar... TU VIDA y no la de Zapatero o Rajoy. Y esto empieza a ser un sentimiento generalizado. Me parece. Que igual me equivoco.

    Utopía, Toni, utopía.

    Bueno Angel, en el comentario de Logio tienes contestación a tu comentario. Si las cosas nos las tomamos así y las hacemos nosotros mismos banales...¿cómo se las van a tomar en serio los políticos?

    Pues eso, a continuar por este camino.

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